domingo, 25 de mayo de 2008

EL COLOR DEL MIEDO ¿Un cuento?




Se dirige hacia el espejo, esta sola, se mira a los ojos, se hunde en ellos, se ve por dentro, y se da miedo. El color de sus ojos es frío como los de una serpiente, se hipnotiza a sí misma, y lo ve todo.

Todo se ilumina a la luz de los relámpagos, parece pleno día por unos segundos, y al hacerlo, la silueta de una mansión aparece de repente, y como un guardián, un torreón se alza desafiante al lado de la casa. El jardín que rodea el caserón llega hasta el lindero de un bosque. Al instante todo queda en penumbra. Pero por unos segundos a la luz de los relámpagos, una silueta se ha visto abordar la casa. El ambiente esta cargado de electricidad, se nota que se acerca una tormenta, y el viento mueve los árboles dándoles un aspecto siniestro.

En el interior de la casa esta todo en sombras, parece que falta la luz, eso no es de extrañar, es una casa antigua, solo el resplandor del fuego da la claridad suficiente para alumbrar esta
estancia de la casa.

Valeria esta acurrucada en un rincón de la gran cocina, al calor de la chimenea, no esta tranquila, se han oído pasos, pero no ha venido nadie.

-Alza la voz al preguntar:
- ¿Quién va? - Pero nadie le contesta.
La persona que ha entrado en la casa, no ha tratado de pasar desapercibida, la ha oído cerca, como si no quisiera que ella ignorara que se encontraba en la casa. Al momento se oye un correr de muebles, y sonidos apagados, como si esa persona tratara de hacer el menor ruido posible, no se puede mover, esta paralizada, presiente que esta pasando algo importante y no sabe porque.
Continúan los ruidos, ella no se atreve a salir del rincón donde se encuentra. María, la cocinera le ha dicho que no tardaría en regresar, ha salido a la caseta del transformador para tratar de arreglarlo, y ella sabe que no hay nadie mas en la casa.
Valeria tiene un problema, solo ve sombras, no tiene visión clara, debido a un incendio que ocurrió cuando era pequeña. Es una perdida de visión temporal, según dictaminaron, pero hace años y aun sigue igual. No pierde la esperanza de recuperarla, pero pasa el tiempo y ya se ha acostumbrado a vivir con ello.
Todo retumba, pasos, golpes y ella esta temblando, -¿Hay alguien ahí?- Nadie le responde.
En un lugar del caserío, en un rincón del que parece ser un despacho hay un personaje, junto a él tiene una caja, parece de metal y de dimensiones pequeñas.
Lleva una gran capa y un sombrero que le cubre las facciones y no se detiene ni un momento, tiene prisa.
Valeria, tiene un presentimiento, le pasa muy a menudo, al carecer de visión su sensibilidad se agudiza, tiene vibraciones que la atemorizan, y un don que a ella le da autentico terror, ve cosas que han de pasar y no puede remediarlo, nunca las comenta, no se atreve, se lo queda para ella.
Se levanta y trata de ir hacia donde suenan los ruidos, pero el caserón es grande y resuena por todos lados, ella es consciente que si se pierde por los pasillos, le será muy difícil encontrar la gran cocina, que ahora es como un refugio. Va tanteando el pasillo y encuentra puertas, pero no se oye nada, solo el ruido de la tormenta.- vuelve a gritar.
- ¿Quién está ahí? - Pero solo el silencio le responde.
Mientras el extraño personaje deposita en un hueco la caja, y lo vuelve a tapar con la misma piedra, coloca el cuadro en el mismo sitio, y comprueba que no se nota nada. Vuelve a poner el mueble en el lugar en donde estaba.
Sigilosamente sale de la estancia hacia el pasillo, y casi sin querer se da de bruces con Valeria, no llega a tocarla, solo el borde de su capa le roza la cara y ella nota que un escalofrió le recorre el cuerpo no se atreve a gritar. El se aparta, la mira y sale como si fuera una sombra deslizándose por la pared.
Valeria retrocede, solo ha visto una silueta, sabe que ya se ha ido, y vuelve hacia donde estaba al lado del fuego. Intuye que la persona que se hallaba en la casa no quería que nadie le viera. Le surge una duda.
-¿ Sabia que ella no la podía ver con claridad?-

El corazón le golpea en el pecho y se siente muy frágil y vulnerable, la persona que estaba allí la ha podido observar sin que ella lo pudiera impedir. Poco a poco da marcha atrás, y da un suspiro de alivio cuando llega a la cocina.

En cuanto entra se encuentra con María, que le pregunta:
¿- ¿Dónde estabas?.
Valeria le responde;
- He oído ruido, pero no me ha contestado nadie, y he salido hacia el pasillo. Creía que eras tú.
- Yo acabo de entrar, y no he visto a nadie, estamos solas las dos. Mañana vendrán los huéspedes y tendremos que madrugar. Vamos a tomarnos un tazón de leche, y a descansar que mañana nos espera un buen trajín.

María la mira con cariño, se nota que entre ellas hay algo más que las une.

De pronto, Valeria se da cuenta que por algún motivo le ha ocultado que si, había alguien, aparte de ellas dos, su intuición le dice que de momento no lo tiene que decir, se lo guardará, como tantas otras cosas.

Valeria, en su habitación, se pone su pijama y se mete en la cama un poco encogida, como en posición fetal, como protegiéndose de algo o alguien. Se pregunta quien sería esa persona, aunque recordando noto un olor que no le era del todo desconocido. Ya se acordaría, mañana le espera un día lleno de novedades.

La tormenta llena el cielo, parece que el viento y la lluvia no la quieren dormida, los truenos le asustan, los relámpagos los presiente, desde niña la atemorizan, no sabe `porque, pero el tiempo le marca sus momentos y en este piensa que el presagio es muy claro, la tormenta es signo de malas vibraciones.
Al fin se duerme, y empieza la pesadilla.

Está en un bosque, sola, no es limpio, esta lleno de maleza, es de noche, y sopla un viento frió y húmedo, todo el bosque huele a maleza muerta, no es sano. Ella va andando, sabe que alguien la sigue, pero no siente temor, es algo intuitivo, esta segura que no le hará ningún daño.
Ella va hacia un árbol, que esta en el centro de una planicie, como si la estuviera esperando, ese árbol tiene unas ramas extendidas como brazos, y un tronco enorme, es viejo y arrugado tiene las raíces fuera de la tierra, como si quisiera salir del sitio donde se encuentra. Ella llega junto a el y extiende los brazos, como si fuera a abrazarlo, y en ese momento, una mano le agarra el pelo y la arrastra hacia el interior del tronco.

Valeria se despierta sobresaltada, un estruendo enorme la sienta encima de la cama, un trueno la saca de esta pesadilla, ella presiente que este sueño tiene un significado, pero de momento no sabe cuál puede ser.

Después como siempre, se queda dormida como una niña, con ese descanso del que tiene una conciencia tranquila.

Le despiertan unos golpecitos en la puerta de su habitación, es María que la llama para el desayuno. Se despereza y salta de la cama, va tanteando hacia el cuarto de baño y se da una ducha.

Tiene un cuerpo muy bonito, ella no es consciente de lo atractiva que es. El pelo de color castaño es espectacular, largo con rizos naturales, que ella recoge siempre con unas horquillas y peinetas antiguas que encontró en la casa, y que supone que eran de su tía.

Elige una falda y una blusa y se viste. Se recoge el pelo en un moño. Se da un toque en los labios y muy segura se va hacia la puerta.

Esta ilusionada, todas las novedades las recibe con alegría, para ella es un aliciente dentro de su oscuro mundo, el oír voces nuevas que le abren puertas, y le hacen vivir otras vidas. Ella es muy joven solo tiene 20 años, solo ha visto el mundo hasta los seis años, luego todo fue niebla.

María la esta esperando con el desayuno, tiene buen apetito. Un zumo, dos tostadas con mermelada y café con leche la dejan como nueva.

La cocinera y ama de llaves a la vez, es una mujer con muy buen aspecto, da la sensación de ser fuerte y a la vez muy sensible y cariñosa. Es un poquito gruesa y no muy alta, pero en general es de aquellas personas que desearías que fueran tu madre. Tiene esa edad que se le marcan las arrugas de haber vivido, pero lo lleva con dignidad. Se ha embarcado en el negocio con Valeria ayudándola sin importarle el trabajo, sin ningún interés, solo para estar con ella apoyándola en todo.

Pregunta a María; ¿Estoy bien?-

- Perfecta. No te preocupes, yo estaré atenta, como siempre - Le contesta con cariño.

- Que sería yo sin ti, eres mis ojos, una madre no haría más de lo que tú haces por mí. – le dice emocionada.

A María se le empañan los ojos y se abrazan. La considera como su hija, la ha criado desde que nació. Y a sido siempre responsable de ella, pues ha sido la que ha estado a su lado para aconsejarla como si fuera su madre.

- Vamos, no podemos estar chachareando sin hacer nada, estarán a punto de llegar. Ha venido la camarera y el chico de servicio. Ya estamos todos y sabemos lo que tenemos que hacer o sea que todo ira bien.

Le dice María, empujándola suavemente.

Valeria calla, lo que presiente se lo guarda para ella. No quiere preocuparla. Pero ella sabe que esta vez algo no va bien.

En ese momento oye un ruido de motor y un coche se para delante de la casa.

Salen muy serviciales, la camarera y el chico a recibir a los recién llegados.

Ella no puede verlos, pero tiene un presentimiento, en ese grupo hay alguien que no es bueno. - ¿ o todos?.

Sale del coche un hombre, es poquita cosa, lleva unas gafas bastante gruesas y se ve un poco tímido, pero la sonrisa que expresa no es real tiene un rictus forzado. Se llama Ernesto Torner, es de mediana edad. Se puede definir como una persona vulgar.

Detrás sale un señor anciano de buen aspecto, se ve buena persona, en apariencia, pero sus ojos no expresan del todo esa primera impresión, están muy atentos a lo que ven, como si no quisiera que se le escapara el menor detalle. Su nombre Andrés Nagel.

Salta del coche riendo una jovencita, se ve enseguida que es bastante frívola, por su manera de comportarse.
Pero todos sus ademanes y la manera que tiene de actuar se ven que no son naturales. Su nombre es Eva Farnet.

Por último siguiendo a Eva sale del coche Dani Sutto. Muy guapo, alto, delgado, parece un top-model, la manera que tiene de comportarse parece que no tenga mucha materia gris, se ve bastante simple, pero si té fijas no deja de observar, esta por todo lo que hacen los demás, aunque tomándoselo todo a broma.

Entran todos en la casa, encuentran a Valeria que los recibe con toda amabilidad, y ella en su oscuridad, casi sin percibir sus siluetas va dando la mano a todos, y cada uno de ellos, le deja en su contacto una información como si fuera su carta de presentación.

En todos ha intuido algo que no es claro. Espera que al cabo de unos días todos estos personajes se definan y pueda al fin saber quien los ha reunido aquí y para que.

En el centro de la casa hay un salón cuadrado al cual dan todas las habitaciones. Esta lleno de cabezas de animales disecados, ciervos y hay incluso una cabeza de jabalí. En el centro una mesa enorme de madera maciza, con un jarrón grande con flores frescas y varios objetos antiguos, como cerámica y elementos de plata, una especie de estiletes y cuchillos que se ven muy gastados por el paso de los años.

Los huéspedes se van instalando en sus habitaciones y se nota en el ambiente una especie de calma tensa que les rodea a todos, como si estuvieran pendientes de lo que hacen los demás, aunque a simple vista nadie notaría nada.

Valeria se mantiene al margen de este modo de actuar, solo está pendiente de que no les falte nada a los huéspedes, y que todo este perfecto.

Ella se ha entregado a este negocio con muchas ganas, heredó de una tía muy rica este caserón y una parte muy importante de dinero, y lo convirtió en un hotel un poco especial, solo tiene huéspedes de tanto en tanto y solo por recomendación admite grupos muy concretos. Pero en este caso estos que acaban de llegar no sabe a ciencia cierta como han contactado con su agente, solo sabe que se conocen entre ellos y no son problemáticos.

El hotel que se llama Doña Carlota, se lo puso en honor de su tía, que por cierto nunca conoció, solo tuvo constancia de ella cuando la requirieron para entregarle la herencia. Fue un poco extraño pues ella nunca supo que sus padres tuvieran una hermana, aunque ella perdió a sus padres tan pequeña que apenas recuerda nada.

Es una mansión señorial que esta situada encima de una colina como si fuera una fortaleza que domina todo el valle. Hay un torreón que parece un ojo que vigila, se alza delante de la casa, como si no quisiera perderse un detalle de lo que pasa a su alrededor.

El caserío tiene un inmenso jardín con un bosque a la izquierda, muy frondoso y con unos senderos muy particulares pues se entrelazan entre sí como si los caminos se cruzaran para despistar al que se quiera adentrar en él. Parece una especie de laberinto.

Valeria nunca ha pedido que le acompañaran al bosque, de momento no se atreve a ir, él porque no lo sabe, pero algo le dice que aun no está preparada.

El hotel esta a 60 Km de la primera ciudad, muy cerca hay un pequeño pueblo, que esta casi deshabitado. Solo viven un matrimonio muy mayor y un hijo que parece no sea muy espabilado. Ellos le suministran las aves, frutas y verduras que necesitan.

Lo que le gusta es el velador que hay junto a la casa, que con su bastón y por el camino, el olor de las flores le marcan el sitio por donde pasa. Rosas, jazmines, lavanda, romero todo el ambiente se impregna de estas flores, y ella se sienta y deja que el viento le roce la cara y se nota protegida y segura. Ella repasa su vida y se da cuenta que al fin tiene la suerte de cara, pues le ha llegado este regalo como llovido del cielo, nunca se hubiera imaginado tener una casa tan maravillosa y un negocio que al fin y al cabo es lo que le gusta, estar un poco
apartada del mundo, y tener contactos esporádicos con otra clase de gente.

Tiene la gran ventaja de que esta a su lado una mujer que la cuida hasta la exageración, si ella la dejara estaría súper protegida, pero Valeria desde el accidente se ha querido superar a sí misma, y que la falta de visión no fuera un impedimento de hacer su vida como ella le apeteciera.

Por tanto la idea de transformar la casa en hotel fue una idea que le vino a la cabeza, pues en cuanto le describieron como era y la situación en donde estaba, no lo dudo ni un momento.

Tuvo alguna reforma pero apenas se noto, en cuanto a la decoración la conservó tal y como estaba. Pensó que le daba mas aire señorial y antiguo y al fin esto es lo que los huéspedes buscan, estar como en otra época.

Mientras tanto, en la cocina salen unos olores de lo más atrayente, de los pucheros fluyen vapores que esparcen sus aromas por toda ella, envolviendo al gato que dormita en un rincón. María se afana con una pequeña hacha partiendo un cordero a trozos, se ve que esta en su ambiente, el gran cuchillo brilla cuando lo levanta y el reflejo que da parece un rayo que alumbra la estancia. Visto el cuadro desde lejos parece que este matando una criatura, y el efecto que hace es que le satisface lo que esta haciendo.

Los huéspedes, están todos en el salón, parece que no tienen nada en común, pero hay algo que les une, se les ve en armonía y queriendo estar integrados perfectamente en el ambiente. Es como si ellos pertenecieran a la casa, mas que la dueña.

Entra la doncella con una bandeja de cócteles y aperitivos. Los deja encima de una mesa, y se dirige hacia Andrés Nagel hombre de mas edad, para decirle.

-Si necesitan cualquier cosa no duden en llamarme. Pronto podrán pasar al comedor.

– Todo está bien, gracias. Le responde el Sr.Nagel.

Tiene un aspecto señorial, se nota que esta en su ambiente, y se desenvuelve muy natural.

En cuanto se da la vuelta todos se miran. Dani hace intención de decir algo pero, se calla ante la mirada de Andrés.

Se sirven unas copas y continúan hablando de cosas superfluas, como si fuera una reunión de antiguos conocidos que hace mucho que no se ven.

Entra Valeria al salón y todos se callan de repente, pero al momento continúan como si tal cosa, ella palpa el silencio que se ha hecho de un segundo, y sospecha que todas sus miradas las tenían puestas en ella. No quiere darle importancia, pero un escalofrió le recorre el cuerpo.

Deja a un lado sus pensamientos y se dirige a ellos.

- Ya pueden pasar al comedor. Les dice muy segura.

No quiere que sus miedos se le noten en la voz.

Eva se pone a su lado y le pregunta:

- ¿Te puedo tutear?

-Erica le responde: Naturalmente, te lo agradezco.

-Es que me pareces mas joven que yo. Tengo 24 años, y entre nosotras no cabe él usted.

-Yo tengo 20, haré los 21 dentro de poco.

Le responde Valeria con un poco de rabia, le hubiera gustado ser mayor que ella. Solo por no sentirse más inexperta.

- ¿ No te aburres aquí tan apartada de la ciudad?.-

- No, aquí estoy tranquila y tengo lo que necesito. Cuando voy de compras, y procuro no salir mucho, ya deseo volver a estar de nuevo aquí.

- Si quieres compañía no tienes mas que decírmelo, para hablar y pasear. Si quieres te pongo al día de las modas y cotilleos que te interesen. Aprovecha los días que estemos aquí, para salir un poco de tu rutina.

- Lo tendré en cuenta, me hará bien charlar con alguien de mi edad, te lo agradezco. Le contesta Valeria.

Entran todos en el comedor. María se ha esforzado con la comida, la mesa presenta muy buen aspecto. Todo está como Valeria le ha indicado. El grupo empieza a comer con apetito, la camarera y el chico de servicio les atienden muy eficientes.

Valeria esta satisfecha, quiere que su hotel tenga una calidad, que por el precio que pagan salgan muy satisfechos, y no les pese la factura.

Ella prefiere comer con María, esta más tranquila, aunque come correctamente, y apenas se nota que no ve. Pero nunca se ha impuesto algo que no le apetezca, o sea que decidió no comer en el comedor con los huéspedes y así lo hace.

Después del almuerzo, pasan todos al salón para tomar café, solo Dani Patrol, sale al jardín a fumar un cigarrillo. Se nota nervioso, está pensativo, no parece el chico superficial que se mostró al llegar. Tiene el semblante serio y parece más mayor de lo que aparenta.

Sale al jardín Valeria, y se topa con él. El la saluda y la invita a sentarse.

Valeria se sienta a su lado en el banco que queda de espaldas a la casa, desde allí se domina todo el valle, el bosque que esta situado a la izquierda, ahora parece más espeso y brumoso. Corre una brisa húmeda, ella se ciñe más el chal sobre los hombros. Estamos en el més de noviembre y ya empieza a oscurecer, todo alrededor se van haciendo sombras.

Dani, la mira y comenta:

-El tiempo ya empieza a cambiar, vienen unas nubes de tormenta, por la noche igual tenemos lluvia.

-Si, creo que tendremos una noche con una buena borrasca, lo presiento. –Contesta Valeria con un estremecimiento.

-Ah, ¿ tienes presentimientos?. Esto pasa porque eres una mujer muy sensible, a mí me atraen las personas así. Aparte que si me lo permites decir, eres muy atractiva.

-Bueno, te agradezco el cumplido. Si, soy bastante sensible, eso será debido a mi problema, se agudizan otras facultades. Le contesta ruborizada Valeria.

Dani se despereza como cogiendo el aire que se respira, y le comenta:


-Tengo necesidad de relajarme, y creo que este sitio será ideal para mi stress, me lo han recomendado, y también por la comida, y hoy lo he comprobado, estaba deliciosa.

Mira hacia el horizonte, y en su recorrido se para donde esta situado el bosque, y en sus ojos se le nota un brillo especial, y le explica:

-Estoy lejos de todo lo que me pueda distraer, para ponerme a estudiar el nuevo guión que me tiene un poco preocupado. Perdona, creo que aun no te he dicho que soy actor de teatro y cine. Ahora tengo entre manos este guión que me va mi prestigio y quiero que me salga con todo realismo. Y esto estando relajado espero poder hacerlo.

-Ah, yo no estoy muy al día de los espectáculos y es por eso mi ignorancia acerca de los nombres de los actores, por eso no me he enterado de tu profesión al saber tu nombre. – Le contesta Valeria, un poco ilusionada, le hace gracia tener un actor en su hotel.

Y a continuación añade:

-Espero poderte ayudar a encontrar la tranquilidad que necesitas. Aquí el ruido solo lo hacen los pájaros por la mañana, cantando, naturalmente. Le sonríe Valeria.

-Veo un bosque bastante frondoso, será un placer recorrerlo para desconectar de todo. Yo creo que he hecho una buena elección.

Se levanta, le da la mano a Valeria, y le dice:

-¿Volvemos dentro?. Ya empieza a refrescar, y empiezo a ver relámpagos.

-Si, mejor dentro, además estará el fuego encendido, y estaremos más a gusto.

Entran al salón y todos los miran, ella apenas se da cuenta del silencio apenas perceptible, pues enseguida continúan con la conversación.

Andrés Nagel, lleva el tema de conversación, se nota que todos le escuchan interesados. Comenta, que antiguamente por lo que ha leído, cerca de allí, había un monasterio que sucedían cosas extrañas.

Valeria, interesada se queda en un rincón escuchando.

Andrés se dirige a ella. -¿ Srta. Valeria, Vd. ha oído algo acerca de este tema?.

-No, en realidad hace poco que nos instalamos aquí. Solo hace un año que está abierto el hotel, y nadie me ha comentado nada. Aunque esto me ha despertado la curiosidad. Preguntaré al matrimonio que vive en el pueblo, solo está esta familia, los demás se han ido todos.
Y añade:
-Por otro lado, siempre me he preguntado él porque han dejado este pueblo abandonado, pues es rico en tierras y esta situado al lado de un río o sea que tiene de todo para estar habitado.

- Andrés le comenta: - Bueno, hay muchos pueblos que inexplicablemente los dejan morir, es la nueva generación que no quiere estar esclava de la tierra.
-Me gustaría ver si existe este monasterio y visitarlo. En los papeles que he leído, da a entender que esta situado en un lugar que no es fácilmente visible. Que se ha de buscar para encontrarlo.

Da una vuelta por el salón y continua diciendo:

- Srta. Valeria, no creo que se lo haya comentado soy profesor, y no le ha de extrañar que indagar me interese. Siempre podré explicar algo nuevo a mis alumnos, que por cierto ellos son los que me han animado a venir aquí. Me han hecho un regalo de unos días de descanso, y creo que por lo que veo han elegido un buen lugar.

Eva, se coloca al lado de Valeria, y les dice a todos:

-Podríamos ir paseando a ver si lo encontramos, sería interesante localizarlo, como un juego para estos días, dedicar unas horas a buscarlo.

-Si, estaría bien hacer algo en grupo, y de paso haríamos ejercicio andando, y explorando la comarca.

Exclama Ernesto Torner, que hasta ahora se había mantenido en silencio escuchando.

El joven Dani, se pone a su lado y dándole la mano, le dice:

-Trato hecho, estos días dedicaremos un tiempo a buscar este monasterio. Y con buena suerte igual tenemos una buena dosis de misterio.

-Eva ríe alborozada - Me encanta hacer cosas en grupo, organizar cosas como, fiestas, sorpresas, con estas cosas me encuentro en mi ambiente, necesito estar activa.

En cuanto a Valeria, está un poco dudosa, pues no le gusta involucrarse en las actividades de sus huéspedes, pero estos parece que quieren integrarla en el grupo. Y como también el tema le interesa, decide que es la ocasión para conocer más el entorno de su casa.

-De acuerdo yo también me apunto, pero necesitaré un poco de ayuda, por eso antes quiero saber si todos están de acuerdo.

Se levantan todos y van hacia ella, dándole su afirmación, le aseguran que estarán muy contentos si ella se apunta a la aventura.


El salón de música, es una estancia muy amplia donde están colocados unos cómodos sofás que te invitan a escuchar las notas que salen de un aparato muy moderno. Está situado al lado de unos muebles muy antiguos y valiosos, los altavoces están estratégicamente colocados para que toda la estancia se llene de música.

Ella hizo insonorizar toda la habitación, para poder escuchar con toda su potencia las grandes operas y conciertos, sin molestar a nadie.

Valeria pasa muy buenos momentos ahí, solo tiene que abrir la mente y llenarse de música que la traslada a otras épocas y al mismo tiempo vive historias de pasión, lucha, amor y drama a través de ella.

-Ella va hacia la sala y se encuentra por el pasillo a Ernesto Torner, es el único que aun no se ha presentado más particularmente, es el huésped más tímido y introvertido.

Al verla él exclama:

Srta. Valeria, soy Ernesto, quiero ir hacia el salón pero me parece que voy en sentido contrario.

-Ah, Sr. Torner, si lo desea, en esta sala se puede escuchar música y estar relajado, puede poner lo que le apetezca, si es aficionado a la música.

El con la cabeza un poco baja, y la voz un poco cortada le contesta:

-Bueno, a mí me entusiasma la música, yo toco el piano por distracción y para desconectar de mi trabajo.
Soy magistrado, y esta afición a mí me relaja mucho, y me sirve para pensar.

Valeria, está contenta porque en este grupo se encuentre alguien con quien pueda comentarle temas de música. – Le contesta rápida:

-También puede tocar, el piano esta a su disposición, y le agradecerá que lo haga, pues aquí no hay nadie que lo sepa tocar y ya se sabe que cuando más se toca mejor suena.

Lo dice con entusiasmo, pues la música le llena y si es en directo tanto mejor.

El se pone delante del piano, lo abre y se sienta en el taburete, pone las manos sobre el teclado. Y a continuación empiezan a salir notas que llenan toda la sala. Valeria la conoce, es una polonesa, concretamente “la heroica” de chopín. Se sienta, y la música la envuelve llenándola de gozo.

Cuando acaba de tocar todos aplauden, han ido llegando al oír la música, y ocupando los sillones que llenan el salón.

Hay una chimenea grande que da un toque de elegancia y confort a toda la estancia. Unos grandes ventanales dan al jardín, y a lo lejos se ve el bosque rodeado de niebla, dando un aire de misterio y a la vez una sensación de seguridad al estar entre las paredes de la casa.

Después de tocar varias piezas, Torner y Ángel se han retirado a sus habitaciones, mientras que Eva y Dani se han puesto a jugar a las cartas.

Es un ambiente tranquilo y agradable, parece todo muy normal, es todo lo que se puede pedir en un lugar en donde tratar de relajarse del stress de la gran ciudad.

Valeria es lo que quiere para su hotel que todo el que venga salga con unas buenas vibraciones, y dispuesto a volver a su entorno con nuevas energías.

Valeria por las tardes se encierra en su despacho, y por teléfono contacta con su gestor y abogado. Tiene trabajo, pues entre su patrimonio y su negocio, hay mucho papeleo, y ella por norma todas las tardes se pone al día de todo lo que genera. Es un despacho pequeño, en el cual ella se encuentra muy a gusto, pues lo tiene todo controlado. Sabe donde esta cada carpeta y no tiene que pedir ayuda. Se lo ha decorado con sus cosas particulares, recuerdos de sus padres, todo lo que se pudo salvar del incendio. Ella piensa que esas paredes de piedra con sus objetos es el lugar más seguro y suyo de la casa.

En el comedor, están sirviendo la cena, todos hablan animadamente, está deliciosa, María se ha esmerado de nuevo. Se sirve un buen vino para acompañar los platos en grandes copas. Todo esta cuidado al detalle.

Valeria está en la cocina con María, acaba de cenar y se está tomando una infusión, esta noche quiere dormir, a ver si lo consigue, lleva días que no duerme muy bien.

Un viento de tormenta abre los portalones de golpe levantando las cortinas, el servicio va corriendo a cerrarlo todo. Empiezan los relámpagos y los truenos, aun no llueve, pero amenaza con hacerlo.

Asomada a la ventana del salón Eva, ve como se enciende todo el valle y ilumina el bosque, parece que sea de día. Y exclama:

-Como mañana haga este día no podremos ir a investigar, que lastima.

Dani se pone a su lado.- Y riendo, le dice:

-¿No tendrás miedo de entrar en un monasterio lleno de fantasmas?.

-Eva, hace ver que se estremece y se acerca a él.

-No tendré miedo porque tu me protegerás, espero.

Los demás van dando las buenas noches y se van retirando a sus habitaciones. Empieza a llover, y el agua golpea las ventanas como si quisiera entrar.

Eva y Dani se quedan tomando una copa, apurando lo que queda de velada. Mientras en el exterior se desata la tormenta.

Valeria se encuentra en la cocina ultimando los detalles de la comida de mañana con María.

-Bien, creo que ya está todo. Les gustará el menú. Después de venir de la excursión tendrán apetito y esto les vendrá bien. No se si he hecho bien en aceptar ir con ellos a la búsqueda de este monasterio.

María va hacia ella, la abraza y exclama:

-Ya lo creo que has hecho bien, además a ti te interesa más que a nadie lo que hay en tus tierras, y si encontráis un convento con historia, esto tendrá más valor, y eso conviene a tus intereses. O sea que no te andes con tonterías y a dormir que mañana os tendréis que levantar temprano.


La casa queda en silencio, solo se oyen los truenos a lo lejos. Valeria se encoge en su cama, aun le ronda por la cabeza quien pudo ser la persona que estuvo en la casa. Los ruidos que se oyeron eran como si alguien buscara o escondiera algo, como un correr de muebles, aun no entiende él porque no se lo comento a María. Su sexto sentido le dice que no tiene que confiar en nadie de momento.

Trata de dormir, pero el sueño no quiere apoderarse de su mente. Tiene miedo que vuelva siempre el mismo sueño. El bosque, el árbol que la espera, y que la engulle. Y ella se resiste inconscientemente a dejarse llevar por el sueño.

De pronto, nota que no esta sola en la habitación, es una sensación como que alguien la mira, no se acerca, solo esta ahí. Ella ni intenta gritar, solo trata en su oscuridad ver algo que intuye, pero es inútil, solo las sombras le rodean.

- ¿Quién esta ahí?-. ¿ Que es lo que quiere?. Valeria no quiere gritar, pero nota que esta a punto de hacerlo.

En ese momento se oye un ruido como si se cerrara la puerta. Y ella se da cuenta que ya está sola.

Esta cansada, nerviosa pero se queda profundamente dormida, y se hunde en sus pensamientos, como una mujer que necesita el descanso para poder afrontar el nuevo día.


Suena un despertador. La casa ya está en movimiento. Se oyen risas y gente hablando en la terraza. Amanece un día un poco nublado, pero no amenaza lluvia.

En la cocina, se huele a café recién hecho, y se oye el ruido de las tazas y platos que se van sirviendo en el comedor. Es el despertar de una casa. Es el momento que le gusta más a Valeria, el ruido que genera el empezar el día.

En la mesa están todos desayunando. Hay un buen aparador para escoger, huevos revueltos con beicon, tortas caseras, fruta, pastas, tienen buen apetito y se aprovechan.

-Bueno, si estamos todos preparados en cuanto desayunemos podemos salir. Si os parece bien.
Comenta Andrés.

Todos le contestan que de acuerdo, que están a punto.

Salen todos de la casa, se les ve a todos muy animados con ganas de andar y pasar un día en plena naturaleza, y además tratar de encontrar un lugar misterioso le da más interés al paseo.

Eva se pone al lado de Valeria y le coge el brazo.

-Iremos juntas, si te parece. Respira profundo y dice:

-Me encanta el campo, y no tengo muchas oportunidades de disfrutarlo. Mi trabajo es muy estresante y no me deja tiempo para coger el coche y salir de la ciudad. Por eso me han recomendado unos días de tranquilidad, para poder empezar con fuerzas la siguiente temporada. No sé si te he comentado que llevo un programa de televisión, y eso acaba con los nervios de cualquiera. Tu tienes suerte de poder estar en esta casa tan preciosa y en plena naturaleza.

Valeria le aprieta el brazo y le contesta:

-Te agradezco que me des el brazo, ya ves que aunque vivo en un lugar según me dicen maravilloso no lo puedo disfrutar del todo. No me atrevo a irme lejos de la casa, pues aun no me he acostumbrado a los alrededores, pues no hace demasiado tiempo que estoy por aquí, y no le he cogido confianza.

Los hombres van delante abriendo camino hacia el bosque, es un paso bastante ancho y limpio, pero se ve a lo lejos que no todo va ha ser igual.

- ¿Por donde se supone que está ubicado el convento?. Mas o menos, se puede saber por los escritos que has leído.

- Le pregunta Dani a Andrés.

-Bueno, no lo especifican, pero creo que ha de estar en un sitio que a simple vista no se ve. O sea que lo vamos a tener que buscar, sí en verdad esta por aquí.

Le contesta, mirando a lo lejos.

Ernesto los mira a ambos y comenta:

-Igual lo encontramos y está en ruinas, estas edificaciones si no se cuidan se desmoronan. Las pinturas murales y la decoración en templos y claustros es un trabajo de restauración que si no se mantiene acaba con todo.

Van caminando y cada vez más el bosque parece un laberinto, hay muchos caminos que se entrecruzan y parece difícil orientarse. Pero van siguiendo los caminos de la derecha, para no perderse a la vuelta, el bosque se va cerrando cada vez más.
Se entretienen hablando de cosas vanas, tratando de que el tiempo se les pase más rápido y puedan llegar al sitio que están buscando, todos están un poco cansados, tampoco el tiempo acompaña. Se esta formando una niebla un poco extraña.

Al cabo de dos horas de camino, ya están pensando en volver para atrás, no se ve ningún camino principal que lleve a algún sitio importante. Cuando de pronto Dani, que es la avanzadilla exclama:

-Aquí hay algo, venid puede ser interesante.

En un recodo, aparece una especie de columna de piedra con un trozo de repisa como si hubiera sido una especie de capillita de camino, pero esta destruida hasta la mitad, no se sabe que puede significar, se ve antigua de estilo gótico.

Todos la rodean tratando de averiguar que significa y si hay alguna inscripción.

- ¿No estará por los alrededores el trozo que falta? Mirad por si hubiera ahí la inscripción.

- Les dice Valeria, con ganas de ayudar.

Dani, va dando la vuelta por detrás de los árboles y exclama:

- Aquí hay algo, pero esta destrozado. Pero se lee alguna palabra.  El profesor, es el único que puede decir si significan algo estas letras.

Andrés se acerca donde están las piedras.
.
- Si Parece que indica que por aquí hay el convent Ana. Solo se ven estas letras. Será el convento de Sta Ana. Pero no se sabe si a la izquierda o la derecha, yo creo que hoy hemos llegado bastante lejos. Hemos encontrado algo, o sea que mañana podremos ir más rápidos al lugar desde donde partir. ¿Estáis de acuerdo?.Ya casi es mediodía y hasta regresar será la hora de almorzar.

Se le ve aparentemente tranquilo, pero el brillo de sus ojos le delatan, esta sobreexcitado, trata de disimular y lo consigue, Valeria no lo percibe. Y agradece el volver a casa. Está cansada, no esta acostumbrada el andar por donde no se siente segura, y desea más que nadie regresar.

Todos están de acuerdo, además sé esta formando una niebla densa, que parece decirles que no avancen más. Y tienen dos horas hasta llegar al hotel.

Valeria se aprieta al brazo de Eva, no está a gusto es como si un brazo le atenazara la garganta y no pudiera respirar. Siente como un ahogo y una brisa helada que se le mete por los huesos.

Vuelven sobre sus pasos, un poco animados pues han encontrado una pista que les puede ayudar a localizar el monasterio.

Se les une en el paseo Dani, dejando al profesor y al juez hablando de política, él dice que se aburre con el tema y que prefiere la compañía de dos chicas guapas.

Valeria hace una pregunta que tiene ganas de hacer.

-Si no es indiscreción, ¿ Qué relación os une a todo el grupo? . Es de las pocas veces que no sé dónde vienen mis huéspedes y en eso soy bastante seria, no es que dude que no sois buenos clientes, es solo curiosidad.

Toma la palabra Dani.

- Haces bien en preguntar, no nos molesta para nada. Pues fue una casualidad, nos conocimos en unas conferencias sobre autoestima y personalidad, nos contábamos nuestras experiencias unos a los otros y hacíamos practicas juntos. Nos sentimos bastante unidos a pesar de la edad y los trabajos distintos que hacemos cada uno, y a lo mejor es por eso que cada uno aportaba distintos problemas y era una visión nueva para el que nos escuchaba.

- Total, nos hicimos muy amigos, y para terminar el cursillo, nos decidimos a compartir unos días de descanso y relax, para poder empezar nuestro trabajo más relajados y confiando más en nosotros mismos.
Le obsequiamos al profesor con estos días en este hotel, y de paso acabar el cursillo todos juntos en un entorno distinto.. Es como un experimento.

Eva, corrobora lo que ha dicho Dani diciendo;

-Si, parece mentira que edades tan distintas y profesiones tan diferentes tengamos tantas cosas en
común, pero donde uno pone la experiencia los otros damos la espontaneidad y la frescura, para que todo sea más sencillo, a la hora de ponerlo a la practica.

-Es verdad, para nosotros es como si nos hubiéramos conocido de toda la vida, además el salir de todo el trajín de la ciudad en otro entorno más tranquilo es otra experiencia.

Confirma Dani amarrándolas a las dos por la cintura.


Valeria queda más o menos satisfecha con la explicación. No ve nada extraño que un grupo tan dispar no se pueda llevar bien. Al fin y al cabo a ella no le ha de importar, lleva un negocio y mientras los clientes queden satisfechos y le paguen la estancia a ella ya le vale.

Van andando y el profesor se les acerca y exclama:

- Ya se ve la casa, yo no sé Uds. pero tengo un apetito que solo pienso lo que nos darán hoy de almorzar.

- No se preocupe que quedará satisfecho con el menú de hoy. María como han podido comprobar es una cocinera fantástica, y sabiendo la caminata que íbamos a hacer hoy nos ha preparado una comida bastante potente.

Ríen encantados, si alguien hubiera observado el grupo, estaría convencido que eran unos buenos amigos haciendo una excursión al campo, sin ningún tipo de problema ni fin.

Todos al llegar a la casa, pasan a sus habitaciones para arreglarse antes de pasar al comedor, Valeria aprovecha para ir a la cocina para comprobar que está todo dispuesto.

- María, ya estamos aquí. Y bastante hambrientos. - ¿ Cómo marcha todo? –

-Todo esta bien, no te preocupes. Les encantara la comida. Ha llegado la verdura, y la fruta. Esta fresquísima, recién cogida. Esta aquí Bernarda, y Marcelo.

- Buenos días Bernarda, me gustaría hablar contigo un momento, si no vas con prisa.

- Como no, Srta. Valeria. Dígame.

Valeria los lleva a un rincón de la alacena, y le pregunta a boca jarro a Bernarda ( Marcelo se queda en un rincón observándolas) - Es un muchacho joven y fuerte, pero tiene la mirada perdida como si estuviera en otro lugar.

-¿Tu sabes algo o tienes noticia de que por aquí existe un convento o monasterio?.

Valeria no puede verle la cara y por ese motivo no puede sorprenderse, pero de haberla visto, lo hubiera hecho.

Bernarda se queda pálida, y empieza a temblar, casi sin poder hablar le contesta:

-Srta. Valeria, ¿ Quien le ha dicho eso?.

Intenta hablar sin que la voz la delate.

-Bueno, lo han comentado estos huéspedes que llegaron ayer. Hoy mismo hemos ido por el bosque a localizarlo, pero no hemos tenido suerte.
Por eso he pensado en comentártelo pues como eres de la comarca es más lógico que sepas si es verdad que existe.

-Le voy a ser sincera, porque Vd. me cae bien, yo no lo he visto nunca, pero mis padres y mis abuelos, comentaban que era un convento que aparece y desaparece, según la ocasión y quien lo visita.
La historia que se cuenta es que los fantasmas de las monjas lo tienen protegido, pues hay un tesoro que dejó en custodia un conde de estas tierras, y que hizo jurar a estas mujeres que lo protegerían con sus vidas.
-Yo la verdad, alguna vez que con mi familia hemos intentado cruzar el bosque, una niebla densa nos impide avanzar más allá, y tenemos que regresar.

-No se nada mas, solo lo que he escuchado decir a mis padres y abuelos, pero una cosa la tengo clara, este bosque tiene algo que no gusta a nadie. No quiero influirla, a lo mejor son cosas de gentes con pocas distracciones, y que inventaban historias para no aburrirse en los largos días de invierno.

Valeria la coge del brazo y para no darle importancia le dice:

-Aunque sea mentira les gustara a mis huéspedes, Bueno, me ha interesado mucho lo que me has contado. Los de ciudad a estas historias les damos mucho valor. Nos encantan. Gracias Bernarda.

-Marcelo, ¿ como estas?. Le alarga la mano.

El joven la mira, le da la mano con energía, y ella nota una fuerza que le transmite. No lo entiende, es un chico al que no tiene un trato frecuente, pero es como si lo conociera de toda la vida.

- Bien, Srta. Valeria. –

El chico baja la cabeza, como si estuviera incomodo al lado de ella.

-Bernarda y su hijo se van, y María se apresura a preparar la mesa para Valeria. Ella tiene apetito, pero esta historia la ha dejado intranquila. ¿Por que ella intuía que algo en el bosque no era claro, porque sueña siempre con él? .

En el comedor, todos están celebrando la comida que María ha preparado con esmero. De entrada un consomé de ave con laminas de jamón crujiente. De segundo un pastel de pescado con verduras al vapor. Y para terminar solomillo de buey con salsa de múrgulas. Y para postre un delicioso muss de frutas. Todo acompañado de unos vinos excelentes.

Valeria encontró una bodega de ensueño en el sótano de la casa, un experto en vinos que hizo venir la asesoro haciendo un inventario y clasificando las botellas, y pocas bodegas particulares podrían soñar con esta colección de vinos. Es que todo es perfecto. A veces piensa que demasiado.

Todos comen con buen apetito, Valeria lo hace como siempre en la cocina, esta pensativa. Todo lo que le ha explicado Bernarda, la ha dejado inquieta. Son demasiadas cosas extrañas que la rodean desde pequeña.

Le sucedió lo del incendio de su casa, en el cual fallecieron sus padres, a ella la salvaron pero le quedó una secuela en la vista, no es física sino psíquica, tiene la visión borrosa, como si ella en su subconsciente hubiera desarrollado esta autodefensa para no ver lo que estaba ocurriendo. Dicen los especialistas que la trataron que puede recuperarla en cualquier momento, solo su mente tiene la llave.

Una vez dada de alta del hospital, se fue a vivir con María, a la que conocía desde que nació. Era su tata, y que en el momento del accidente por fortuna no se hallaba en la casa. Ella la ayudó a instalarse en su nuevo hogar, y la cuido y procuro que sacara los estudios necesarios para defenderse en la vida, ayudada con la tutoría de un abogado hasta que a los dieciocho años le llega la herencia de una tía de la que nunca había oído hablar.

Están también estos sueños que parecen reales. Las personas que entran y salen de su habitación y los ruidos extraños en la casa.

Y ahora el bosque encierra un secreto, todo es de lo más fantástico.

No quiere comentar lo que le ha explicado Bernarda a María para no preocuparla por nada. Tampoco sabe si lo hablara con los huéspedes, le parece una tontería ir por ahí contando historias de fantasmas a personas que en realidad no conoce.

-Están pasando al salón, me voy un ratito con ellos.
¿ Me necesitas María? -Le pregunta con cariño.

-Haces bien en reunirte con ellos, de momento todo lo tengo controlado, los dos ayudantes son unos buenos trabajadores. Para mañana ya tengo el tema de la comida solucionado. ¿Vais a ir de excursión?.

-Bueno, supongo que lo hablaremos ahora. Sería interesante partir desde donde encontramos la señal.

Se dirige al salón donde todos están cómodamente sentados, tomando café y unas copas. Al verla los hombres se ponen en pie, y la acompañan para que se siente entre ellos.

- Dani le ofrece una taza de café, que ella acepta.

-Gracias, solo, por favor.- Perdonar si interrumpo alguna conversación.

- No, al contrario, nos encanta que te reúnas con nosotros aquí. Estamos comentando el hallazgo de esta mañana. Pensamos y el profesor es el que está más convencido, que vamos por buen camino. Nunca mejor dicho.

Eva se pone a su lado, le coge el chal, y se lo coloca por encima de los hombros.

-Valeria, es precioso, nunca había visto un chal tan fino y se ve antiguo. ¿ Dónde lo has conseguido?.

-Pues supongo que fue de mi tía y si, es maravilloso, esta todo hecho a mano según me ha dicho María. Yo no lo puedo ver con claridad, pero el tacto es genial.

-Igual esta bordado por las monjas del convento.

Dice Dani con acento lúgubre. Haciendo unas muecas y moviendo los brazos como si fuera un fantasma.

Valeria ríe sin que vea nada de malicia en ellos, ve un grupo divertido que hace un poco de broma de un juego, en que se ha convertido el buscar ese convento.

Todos ríen la gracia, pero queda en el ambiente la duda, y es el profesor quien se dirige a Valeria para comentarle:

- Nos lo tomamos a broma, pero igual es verdad, en los conventos las monjas se dedicaban ha confeccionar los ajuares de novia y bordados que hacían por encargo. Solo ellas podían dedicar todo el día a rezar y coser.
.- En verdad es un trabajo finísimo.

Lo toca con cuidado.

-¿Tiene algo más que se pueda decir que es un trabajo hecho por ellas? -.Bueno, no es curiosidad es por confirmar que pueden relacionarse estos bordados con ellas al tener la cercanía del convento.

Este comentario lo hace el juez, acercándose al grupo.

-Bueno tengo muchas cosas, de una tía que nunca conocí, o sea que no sé de donde pudieron obtenerse estas ropas. Pero todo hace pensar que un equipo de mujeres le hicieron el ajuar, pues esta todo sin estrenar en unos baúles. María que siempre me hizo de madre dice que todo lo puedo estrenar yo, pues todo sé estropea sin usarlo y es una lastima. Este chal le tengo no se porque razón mucho apego, este si esta llevado, se nota que se ha hecho uso de el. Por eso es tan cálido . Aun se nota el perfume que llevaba la mujer, supongo que sería mi tía. Me encanta ponérmelo.

Ella no hace mas que pensar en la conversación con Bernarda, no sabe si comentarles lo que le ha dicho, pero al final decide no decirlo y esperar a mañana a ver lo que sucede.

Los dos hombres se ponen a jugar al ajedrez, mientras Dani y las dos jóvenes se ponen a charlar animadamente, en un tono muy distendido. Alguien a puesto una música en tono muy suave que ameniza la velada. Hay un buen fuego en la chimenea, que da ambiente y un toque acogedor y elegante al salón.

Acaban la partida y los dos hombres se reúnen con el grupo, y después de conversar de varias materias, todas ellas muy interesantes, se hace referencia al tema del día siguiente, y todos están de acuerdo para volver a intentar encontrar el convento.

Todos tienen la misma opinión, que quieren volver al bosque. Quedan para salir a las 8 de la mañana, si el tiempo lo permite.

Valeria, al dudar de contar lo que sabe, prefiere callarse y esperar los acontecimientos. Tampoco se fía de ellos, no ve muy claro si son lo que aparentan ser.

Valeria cuando se queda sola pone en funcionamiento sus recuerdos, y siempre sale alguna cosa nueva, que le hace reforzar la idea que hay algo que no esta claro en su vida.

Ella piensa que algo paso en el incendio que de alguna manera esta relacionado con su vida de ahora.

Se tiende en la cama, y va recordando pasajes de su vida y como le ha cambiado desde que tiene este hotel, se siente útil y más segura, solo que algo lo empaña, estas cosas raras que no tienen explicación.

Ahora el sueño le vence, y como siempre el mismo sueño le vuelve una y otra vez.

Amanece un nuevo día, y por los rayos de sol que entran por los ventanales parece que tendrán un día espléndido. Después de la tormenta todo parece más limpio, y más luminoso.

En la cocina ya se están preparando los desayunos, hoy se servirán más contundentes, por si se retrasan para la hora del almuerzo.

En el comedor se ha instalado un buffet y se están colocando unas bandejas de porcelana antigua de las que salen unos aromas deliciosos y con una presencia exquisita los revueltos de setas, los huevos con beicon o el jamón recién frito. Toda clase de deliciosas tortitas caseras, panecillos recién salidos del horno, y varias clases de mermeladas y embutidos. Frutas frescas y zumos recién exprimidos en otro estante, junto con la leche y el café. Un gran ramo de flores recién cortadas adorna el comedor.

Ya están entrando los huéspedes, todos muy animados, riendo y charlando, parece un grupo que se llevan estupendamente o eso quieren hacer ver. Valeria se dice a sí misma que lo que le pasa por la cabeza son tonterías, todo es invención de ella porque piensa demasiado.

Los saluda uno a uno, y quedan para después de desayunar, ella se dirige hacia la cocina y junto con Maria departen las ordenes del día mientras va comiendo con apetito todo lo que Maria le ha servido.

Deciden que para el almuerzo como no saben la hora de llegada, se preparara un solomillo con trufa que puede servirse frío con una buena ensalada y verduras del tiempo. Así la cocinera no tendrá que estar pendiente de tener todo recién hecho para cuando lleguen.

Hace buen día y todos animados y en grupo se dirigen hacia el bosque. Saben hasta donde llegaron la vez anterior y van más rápidos. Valeria va cogida del brazo de Eva, y van charlando de sus cosas. Dani les sigue detrás, escuchando y dando su opinión en alguna cosa. Los dos hombres van abriendo camino muy decididos, parece que tienen prisa por llegar al sitio donde vieron la columna con la inscripción.

Van cayendo las hojas de los árboles y parece una lluvia dorada que a veces los envuelve y borra el camino por donde pasan. No lo perciben pero si alguno se girara se daría cuenta que el camino apenas se ve, parece que hasta los árboles se cierran, ¿o es una ilusión óptica?.

Lo que de lejos parece un laberinto, estando en él lo es de cierto, el camino va haciendo giros que ellos no aprecian. El juez y el profesor, van abriendo camino y en un momento se giran hacia el grupo y comentan:

- ¿ No os parece que ya teníamos que haber llegado al sitio donde nos quedamos?.-

Alberto lo pregunta con un tono que no quiere darle mayor importancia.

- Nos hemos perdido o hemos ido por otro sendero, este bosque parece que se mueve, a veces es de lo más limpio y según se mira esta lleno de obstáculos que a lo mejor nos hacen desviarnos. Ahora vemos que hay dos caminos que se dirigen al centro del bosque y no tenemos ni idea de cual puede ser.

Valeria no quiere hacer ningún comentario, le viene a la memoria lo que le dijo Bernarda y siente un escalofrío.

Andrés, como profesor y acostumbrado a dirigir, los mira y viendo que también opinan lo mismo, sugiere que se repartan en dos grupos no separándose demasiado y cuando alguno de ellos vea la señal que llame a los demás.

Todos están de acuerdo. Dani con las dos chicas en un grupo y los dos hombres en otro.

-Este contratiempo, no deja de ser una aventura, que es lo que venimos a buscar. - Eva hace este comentario al grupo, que están de acuerdo con ella.

Eva ríe alborozada, y los demás también se lo toman en la misma línea, todos menos Valeria, que trata de disimular los malos presentimientos que tiene.

Los dos hombres mayores se van hacia la izquierda y los jóvenes a la derecha.

Alberto y Andrés al quedar solos ya no tienen la expresión de jovialidad que tenían, están con semblante serio caminando por un estrecho sendero que a cada paso se va ensanchando como dándoles la bienvenida.

Los jóvenes avanzan por el otro camino. Van haciendo bromas y riendo de los comentarios que hace Dani a cada momento. No se dan cuenta que están dando vueltas en circulo, hasta que Eva se lo hace notar a los demás. Dani extrañado exclama:

- Es verdad estamos en el mismo sitio que nos separamos. Esto es un laberinto, que os parece si descansamos y esperamos a Ernesto y Andrés a ver si ellos han encontrado algo?

Ellas cansadas están de acuerdo, se sientan en unas piedras, y Valeria tiene la sensación de verse observada, no sabe porque lo presiente, pero sabe que no se equivoca.

Entretanto los dos hombres van caminando, y al llegar a un claro se sientan a descansar. Alberto coge un palo para usarlo como bastón y dirigiéndose al profesor le dice:

- Voy a dar un vistazo alrededor por si veo alguna pista. No te muevas volveré pronto.

-De acuerdo pero no te separes mucho, este bosque es como si estuviera vivo, parece que los árboles cambian de sitio. En cuanto te das la vuelta parece que el camino se cierra, no sé, es una sensación extraña.

-Ya sabíamos que no sería fácil, pero lo tenemos que intentar.- Le contesta Alberto con expresión seria.

El juez, va andando mirando a lo lejos por si ve algún paraje que le recuerde el lugar donde lo dejaron la primera vez, pero el bosque parece distinto, además sé esta formando una especie de niebla que lo va envolviendo sin que él sé de cuenta.

Esta pensando en darse la vuelta, cuando le llega el toque de lo que parece una campana a lo lejos, es un sonido tenue, apagado con intervalos de medio minuto mas o menos. Se esfuerza por situar el mismo en alguna dirección, pero es difícil localizar de donde viene, pues el viento se ha levantado y puede llegar de lejos el sonido de la campana. Agudiza la vista, pero no llega a ver mas de diez metros, cuando de repente lo que parece unos cánticos rompen la paz del bosque.

No sabe si es una alucinación o las sombras que la niebla producen, pero le parece ver a lo lejos una procesión, no acierta ver con claridad, va hacia donde ve esas figuras, pero al llegar ya no se oye nada y encuentra solo una línea de árboles que se pueden confundir como figuras en la distancia.

Sin pensarlo da media vuelta e intenta volver por donde ha venido, pero una rama o algo le golpea la cabeza dejándolo medio inconsciente.

Tiene la impresión que alguien lo coge y lo incorpora, apenas puede abrir los ojos, pero llega a entrever una cara de mujer, parece una anciana lleva una especie de habito, que le mira fijamente con expresión de pesar. Y se desmaya.

Abre los ojos y todos están rodeándole preocupados, Alberto, se coloca bien las gafas y aun aturdido exclama:

- ¿Habéis visto a la monja?- ¿ Y la campana la escuchasteis?. La procesión y los cánticos, ¿ los habéis visto?.

Los demás se miran, y tratan de calmarlo, comprueban que no tiene ninguna herida y lo incorporan.

-Andrés, le da un poco de agua y lo tranquiliza:

-Aquí no hay nadie, seguramente te has dado un golpe con una rama y te has desmayado y has imaginado cosas. No hemos oído ninguna campana, y no hemos visto a nadie.

Valeria tiene la cara pálida y la expresión preocupada, no deja de pensar lo que le contó Bernarda, y todo parece confirmar su relato.

Con sorpresa ven que casi no ha pasado el tiempo, son solo las once y media de la mañana, y les parece que han pasado horas en el bosque. Se ha disipado la niebla y el entorno es de lo más mágico. Hay una explanada verde llena de flores silvestres, unos helechos, forman circulo alrededor de un árbol centenario, unas piedras enormes cierran un lado de la explanada y dan paso a una senda muy practicable.

El juez, ya más tranquilo estando rodeado de los demás, pero con la duda en su cabeza de que lo que ha creído ver no sea verdad, les propone dada la hora temprana y estando perfectamente, continuar la búsqueda. Todos afirman que les gustaría hacerlo, solo Valeria pone un poco de sentido de la prudencia y sugiere regresar, pero los demás están firmemente convencidos de que están por el buen camino, y deciden por unanimidad continuar.

Van siguiendo la senda y se van adentrando hacia lo que parece el centro del bosque. Grandes árboles les rodean, haciendo que a veces debido a la frondosidad de sus ramas se forme una oscuridad tal que parece que esta anocheciendo.

Y de repente Dani exclama:

-Ya lo he encontrado, es el lugar donde lo dejamos la última vez. Aquí esta la columna.

Eva y Valeria se acercan y comprueban que es cierto, es el lugar, no entienden como esta vez les ha costado tanto encontrar el sitio.

Alberto y Andrés se aproximan y se dan cuenta que han pasado antes por aquí y no la llegaron a ver. Es como si hubieran quitado las señales y después las hubieran colocado de nuevo.

A Valeria estas conclusiones no le hacen ninguna gracia, piensa que si ellos supieran lo que ella sabe, no estarían tan tranquilos. Duda en decírselo, pero piensa que igual la tachan de ingenua.

El profesor toma la palabra y propone continuar hacia donde parece indicar la columna que se halla el convento.

- Solo avanzaremos un poco más, pues hoy nos ha costado mucho encontrar el sitio y regresaríamos muy tarde al hotel. -¿Qué os parece?.

Todos están de acuerdo, y juntos siguen el camino.

Valeria esta tensa, no se atreve a explicarles lo que sabe, y no tiene argumentos para hacerlos volver. Les sigue la corriente como si ella fuera uno más, pero lo que le paso al Juez no llega a explicárselo, pues él ignoraba la leyenda de las monjas, ¿ o sabe mas de lo que ha dicho?. Se queda con la duda, a la espera de más acontecimientos.

Alberto y Andrés van diez pasos por delante, y se les ve señalando con el dedo y al acercarse todos menos Valeria, contemplan unas paredes de piedra que la mayor parte están tapadas por la maleza y por la hiedra que cubre por los lados de lo que parece ser el convento o lo que queda de él.

- Bueno por fin, los documentos tenían razón.-

Exclama Andrés con satisfacción. Todos se felicitan con el hallazgo.

- Bueno, yo creo que por hoy es mejor dejarlo, se hace tarde y tenemos que regresar, ya sabemos que esta ahí, otro día nos será más fácil localizarlo.

-Valeria trata de sacarlos de ahí, no sabe porque pero presiente que para ellos este no es un buen lugar.

-Al fin le hacen caso, y a su pesar, sobretodo Eva y Dan les cuesta no entrar, pero dan media vuelta, pero antes hacen como una especie de plano para facilitarles el camino otro día.

-Al llegar al caserío, María le pregunta a Valeria como ha ido la excursión, ella no sabe que decirle, pues en su interior le parece que aunque han encontrado el convento, no es una buena noticia. De todas formas, le contesta sonriendo:

-Pues hoy si hemos encontrado algo, lo que parecen las ruinas de ese convento, aunque no lo hemos explorado pues nos ha costado bastante localizarlo.

- Estamos un poco cansados, tomaran el almuerzo en el comedor, y serviremos los cafés y las copas en el salón, creo que nos conviene reposar y relajarnos.

-Una vez aseados y cambiados de ropa pasan al comedor, y dan buena cuenta de todo lo que hay en la mesa. El roast beef tiene una pinta espectacular, con una carne dorada por fuera y por dentro jugosa y sonrosada. Al lado una salsera con una mezcla de jugo de la carne y trufa, para regar la carne con un aroma que les entusiasma a todos. Todo ello acompañado de unas verduras cocidas con todo esmero. Y regado con un buen vino, que Maria había puesto con antelación en un escanciador, todo se sirve con rigurosa etiqueta, unos grandes platos antiguos, resaltan la comida, los cubiertos de plata, dan un toque de elegancia a todo lo que hay en la mesa, aunque sean simples verduras.

La comida les anima a todos en especial al juez, que después de su desmayo andaba un poco flojo y callado. No les extraña a nadie, pues si es verdad lo que ha oído y visto, o por lo menos eso es lo que él cree, el susto lo debe llevar dentro.

-En la cocina Valeria se encuentra con María que está hablando con Marcelo, él ha venido a traer unos encargos que le hizo María. También ha dejado unas perdices que a estado cazando. Todavía lleva el cinturón con los cartuchos, y un morral que le cruza el pecho. Si té fijas bien en él ves un chico guapo con unas facciones muy viriles y un tipo atlético, pero su manera de retraerse lo hacen pasar desapercibido.

Hola Marcelo ¿, hoy no ha venido tu madre?.

Valeria le hubiera gustado encontrarla para comentarle lo del descubrimiento del convento.

-No, no ha podido venir, si desea alguna cosa que yo le pueda ayudar, no dude en pedírmelo.

Aprovechando que María sale de la cocina a buscar las notas de los encargos para la semana, Valeria aprovecha, y le interpela:

- Marcelo, quiero comentarte una cosa que le consulte a tu madre la última vez. Es referente al convento que hay en el bosque, precisamente hoy hemos dado con él. Ha costado bastante encontrarlo, pero al fin lo localizamos. No hemos entrado lo hemos dejado para mañana si podemos salir, si el tiempo lo permite.

Marcelo la escucha en silencio, apenas la mira, esta pendiente de la correa que le ciñe la cintura, como sí le estuviera molestando y no supiera como quitársela.

- Yo no estoy segura, pero presiento que algo no va a ir bien si entramos dentro de esas ruinas, pero quiero saber tu opinión, y no me digas porque, pero necesito saber que piensas.


Marcelo le contesta en un tono tranquilo:

- Bueno, según tengo entendido, por las historias que se contaban, que las personas que iban con malas intenciones salían muy mal parados. Eso no sé si es verdad, pues se cuentan muchas historias.
Y continua:
-Aunque Srta. Valeria, yo de Vd. no tendría miedo, estoy seguro que no le va a pasar nada malo. Puede ir tranquila a visitarlo, también son sus tierras y tiene todo su derecho.
Además tiene el ejemplo de su tía Carlota, cuando vivía aquí dicen que iba muchas veces al bosque. Se paseaba sola con su perro, y a veces estaba todo el día. Nadie sabía que hacia tantas horas, pero nunca dió explicaciones a nadie, era una mujer según dicen muy independiente.

-Gracias por darme esa información, son cosas que yo ignoro, de mi tía no se nada que no este en estas paredes y en sus pertenencias, y esas no hablan. Le contesta Valeria.

Marcelo en tono inquieto le pide:
-Le rogaría que no le comentara a mi madre lo que hemos hablado, a ella estas cosas le dan miedo.

Valeria se sorprende de que Marcelo hable tan bien y que en algún momento de su charla lo ha encontrado hasta seguro y con voz diferente. O a sido imaginación suya. Ya no sabe que pensar, hay tantas cosas que no tienen explicación, que ya se acostumbra ha ver cosas y no saber si son verdad o mentira. Piensa que el tiempo pone cada cosa en su sitio y todo tendrá algún día su explicación, o eso espera.

-Gracias Marcelo te estoy muy agradecida por tu información, no te preocupes, no le diré nada a tu madre de lo que hemos hablado, entiendo que a ella estas cosas no le gusten.

María, entra en la cocina y le comenta que Marcelo ha traído unas perdices que acaba de cazar.

- Ha sido todo un detalle. Son magnificas, pienso hacerlas a la cazadora, estos de ciudad no las habrán probado en su vida.

- Muchas gracias por las perdices que has traído, los huéspedes darán buena cuenta de ellas. –Valeria se lo dice con sinceridad, esta muy contenta de tener cerca esta familia que le sirve tan bien.

-Le da la mano, y otra vez siente esa fuerza que no sabe porque le transmite este chico. Ella presiente más que ve una silueta alta, pero las facciones las ignora, en otro momento le dirá a Maria que se lo describa.

Valeria se despide de Marcelo, y empieza a comer, no tiene mucho apetito, lo que paso por la mañana le ha dejado un nudo en él estomago. Pero en cuanto empieza a degustar los platos, se olvida de todo y disfruta con la comida. Es joven y necesita reponer energías, y los platillos de María no se los puede perder.

Mientras saborea la comida, va pensando en Marcelo, le hubiera gustado hablar más rato con él, espera hacerlo en otra ocasión.

Todos los huéspedes menos el juez están en el salón, este se ha retirado a su habitación a descansar según a dicho esta un poco fatigado.

El profesor está leyendo unos documentos, esta muy enfrascado en su lectura, y no presta atención a la pareja que esta al otro lado del salón jugando a cartas. Ellos también están concentrados en su juego, y tampoco advierten una sombra que pasa por el pasillo hacia los dormitorios de los huéspedes.

En su habitación el juez esta descansando estirado encima de la cama, no se mueve, solo la respiración acompasada confirma que esta profundamente dormido. Tiene el ventanal medio entornado y apenas le entra la luz.

El pomo gira despacio, se abre la puerta y la sombra se acerca al dormido. Le oye respirar profundo y empieza a buscar por la habitación sin hacer apenas ruido. Abre su maletín, mira por los cajones, se acerca el armario, lo roza todo con una delicadeza que parece un fantasma.

De pronto, un ruido le alerta y deja la habitación como si fuera agua que se cuela por una rendija. Cierra la puerta y el dormido continua su descanso, ajeno a la visita que ha tenido.

En el salón, él profesor sigue con afición su lectura, haciéndoles algún que otro comentario a los jóvenes, que con el juego se acaloran y no lo dejan concentrarse en la lectura con tranquilidad. Por fin se levanta y se dirige a su dormitorio. Hay un largo pasillo hasta llegar al distribuidor donde están las habitaciones, se oye un ligero ruido y ve que se cierra una de las puertas. No ha llegado a tiempo de ver quien ha entrado en ella.
Será un despacho, u otro dormitorio, y el servicio estará haciendo su trabajo, piensa, y no le da más importancia.

Valeria esta acabando de conversar con su gestor, se despide de él y cuelga el teléfono. Después se dirige a la puerta la abre y sale al pasillo. Pasa por delante del salón y oye a Eva y Dani, comentando las jugadas, no quiere molestarlos y sigue hacia la sala de música.

Pone un disco en el aparato, y con el volumen suave se dispone a escucharlo sentada en uno de los sofás, de espaldas a la puerta. Necesita relajarse y la música siempre lo hace. Ha dejado la puerta un poco entreabierta, por si algún huésped quisiera entrar.

Se adormece un poco, también se ha cansado con la caminata, que con la poca vista que tiene se ha de esforzar más al andar, más aún en lugares desconocidos. Aunque agradece la ayuda de Eva que no la dejado ni un momento.

Valeria oye cada vez más lejos las notas de la música, va cayendo en un sopor, que aunque luche por no dormirse al final le vence. Las notas se van alejando de su cabeza hasta que ya no las escucha.

Por eso no se da cuenta que alguien la observa. Es la misma sombra, que desde un rincón del salón no deja de mirarla. De pronto se oyen pasos y voces que se acercan, le dirige una última mirada y se desvanece en la oscuridad.

Entran Dani y Eva en el salón y Valeria se despierta, ella disimula que estaba dormida. Hace ver que estaba concentrada con la música.

- Valeria, hemos pensado dar una vuelta antes de cenar por el jardín, ¿Quieres venir?. Nos abrigamos un poco, y salimos. No hemos visto los alrededores de la casa, y por lo que se ve todos los rincones son interesantes.
El torreón que se ve al frente de la casa da la sensación de ser impresionante. Tiene forma de un castillo de cuento. Nos gustaría verlo de cerca.

Valeria se alegra que le pregunten por esta parte de la casa y responde:

-Es verdad es la impresión que da, si lo miras desde el ángulo del torreón, eso me lo ha descrito Maria con toda paciencia. No sé si os lo he comentado, pero esta torreta es una biblioteca, igual os interesa ojear algún libro. Aun no están catalogados, ha de venir un bibliotecario de la ciudad para hacerlo, yo no tengo mucha prisa, pues como veis no estoy en condiciones de leerlos. Tengo que enseñársela al juez y al profesor, les interesará.

-Valeria esta contenta de poder mostrar algo de lo que está segura los dejará impresionados.

-Y continua:

-Pero es un trabajo que quiero que se haga bien echo y a conciencia, según me han dicho en las estanterías se encuentran muy buenos libros y además muy antiguos. Este caserón se ha de ordenar por estancias. Es muy grande y estaba todo muy abandonado.

Cruzan el jardín, y se dirigen a la puerta del torreón, Valeria ha entrado antes en su despacho para recoger las llaves. Es un edificio del siglo XVIII y años después se añadió la casona, no tiene entrada por la casa, Valeria comenta que igual mas adelante precinte la puerta original y tenga entrada por el interior, más por comodidad y poder acceder sin tener que salir al exterior.

Abre la puerta con la llave que ya de por sí es una maravilla, de acorde con la puerta cincelada con unos relieves muy originales. Los que construyeron esta torre la debieron encargar a algún ebanista con dotes artísticas. No se sabe con que fin.

En el centro de la estancia una escalera de caracol, también de madera decorada, sube al primer piso. Arriba rodeando la escalera se encuentran unas estanterías que harían las delicias de cualquier persona aficionada a los libros. Una mesa en un rincón, como unas cómodas butacas adornan la estancia. Un lugar aislado para poder concentrarte en la lectura. Es un espacio perfecto.

Eva y Dani están con la boca abierta admirando los volúmenes tan increíbles que hay en las estanterías.

- Esta biblioteca dejará boquiabierto al profesor, ya lo veras Valeria, igual él podrá sugerirte algún experto en libros antiguos – Dani coge uno de la estantería y continua: - Este mismo es un diario de un soldado en el campo de batalla, esta escrito por el mismo y con dibujos de la época, con los sitios donde estuvieron luchando. Es un ejemplar único, y esta muy bien conservado. Empieza en 1808 y termina en 1813. Aquí tienes un tesoro en libros. Que suerte ser la dueña de todo esto.

-Eva, va de uno a otro con sorpresa.

-Ah, Valeria, yo siempre decía que no me importaría que me dejaran en una biblioteca encerrada y tiraran la llave. Con los libros tendría una vida plena, me encanta la lectura, aquí me pasaría las horas.

- Ya ves yo los tengo y por ahora no puedo hacerlo, no por falta de ganas. Espero algún día poder leerlos, aunque yo no pierdo la esperanza de recuperar la vista.

-Eva se le acerca, y la abraza: -Cuanto siento lo que té pasa, aunque tu lo llevas muy bien por lo que veo, estas situaciones no todo el mundo las supera como tu.

-Bueno, no te creas tengo días de todo, algunas veces me desespero, pero no soluciono nada, tengo confianza que algún día todo se arreglará, y podré disfrutar de todo.

Continúan curioseando por las estanterías, y cuando estaban a punto de marchar, oyen voces llamándoles, son el profesor y el juez que se acercan. María les ha dicho que les encontraría en la torre.

-Eva les llama para que suban.

Cuando suben al piso, los dos también llegan a la conclusión que allí hay piezas muy interesantes que interesa tener clasificadas.

El profesor la aconseja llamar a un tal Jaime Gilabert, lo conoce y le considera un experto en incunables.

- A mí me encantaría hacerlo, pero el tiempo no me lo permite. Aunque si a Vd. no le importa, me gustaría mucho poder ojear alguno de estos libros.

-Al contrario me gustaría mucho saber su opinión. Normalmente guardo yo las llaves, pero María también se las puede dar, le diré que tiene permiso. Aquí no sube nadie, que no sea yo o María, pues casi no nos ha dado tiempo de ver todo lo que hay.

Salen todos, es la hora de la cena, hace una noche muy clara la luna lo ilumina todo, y el jardín con las luces encendidas te invitan para el paseo. Es un jardín muy bien cuidado. Vienen dos veces a la semana un equipo de jardineros para el mantenimiento, y esta perfecto.

-Desde luego es un lugar de lo más mágico, entre el bosque y la biblioteca, tendríamos que estar un mes aquí y no lo veríamos todo. Lastima que solo nos quedan cuatro días.

– El juez es el que habla, en la biblioteca casi no ha dicho nada, se ha dedicado a mirar.

Valeria comenta:

- Es verdad, yo también lo pienso, no es un lugar corriente, desde el principio me ha sorprendido. Pero no se porque motivo me parece que este lugar forma parte de mí. Creo que no podría estar lejos de aquí, no se como explicarlo es una sensación de pertenecer a este lugar.

Valeria lo dice con toda ingenuidad, es sincera, y es la sensación que tiene desde que llego.

Todos se sientan a la mesa, una música suave ameniza la cena, la camarera les sirve un consomé de ave con virutas de jamón, que les reconforta.

De segundo una merluza a la crema de ajos tiernos con espárragos, según María está de pecado.

Para terminar un postre delicioso, acompañado de vino dulce.

El café y las copas, se sirven como siempre en el salón, hoy ha sido un día lleno de imprevistos. Todos están emocionalmente cansados, piensan en mañana que podrán entrar en el convento y están impacientes.

Valeria se encuentra hablando con María, que le pasa la información del día, y para preparar el menú de mañana. Valeria aprovecha para decirle que si el profesor le pide la llave del torreón, tiene permiso para dársela. María le contesta si está segura de dejarlo entrar solo en la biblioteca, ella la tranquiliza asegurándole que no ve ningún impedimento.

Y continua:

- De todas maneras no creo que tenga mucho tiempo de estar leyendo en la biblioteca, piensa que solo estarán cuatro días más.

-Bueno, tu tienes mas intuición que yo, y sí tú estas de acuerdo yo también. Hablemos del menú de mañana, si a ti te parece bien guisaré las perdices que trajo Marcelo, que por cierto, tengo que hablarte de él, este chico es muy interesante.

Lo dice sin darle importancia, pero Valeria capta el ligero comentario de María.

-Ah, tu también te has dado cuenta. Es verdad, es un chico un poco especial, yo lo veo retraído, un poco tímido, pero mi intuición me dice que él no es así.
¿ A ti que te parece? – Pregunta muy interesada Valeria.

-Bueno, yo la verdad no lo conozco mucho, pero me jugaría algo que no es lo que parece, no sé si me explico, yo diría que se esconde detrás de una pantalla.

Valeria aprovecha para que le describa su físico.

- Pues la verdad es que es muy guapo, alto atlético, es muy buen mozo. Si tuviera el don de la palabra sería un diez. Es moreno y tiene los ojos verdes. Y según como lo miras tiene un porte muy elegante, pero no sé, pero me da la impresión que lo disimula bajo su ropa de campo.

Valeria con su visión interior se lo imagina, y es tal como lo había intuido. No quiere decirle a María que cuando le habló el otro día, noto que la palabra tampoco le faltaba.

-A mí me da tranquilidad teniéndolo cerca, no se porque me da la impresión, que nos protege, aquí Valeria tu ya lo sabes, estamos bastante aisladas, y no es que tenga miedo ni mucho menos pero no esta de más tener un mocetón cerca.

Este comentario de María es aprovechado por Valeria.

- Si tienes razón, yo tampoco tengo ningún miedo, pero he estado pensando que los días que tenemos huéspedes tendríamos que tener un ayudante más, igual Marcelo le interesa ser como una especie de capataz. Aquí cada vez tenemos más trabajo, y la casa es muy grande. Y aparte de la camarera y el chico, estamos solas con todo el trabajo, y no tenemos necesidad de estar tan agobiadas. Se lo voy a proponer.

-Estoy de acuerdo, haces bien. Yo creo que le interesará el trabajo. Es una buena idea.
-Confirmado el menú, de segundo las perdices que ya las tengo adobadas, y de primero pondré un hojaldre de verduras con beicon. De postre algo ligero, puede ser un sorbete de limón con marc de cava y fresitas. ¿Estas de acuerdo?.

-Humm, ya me relamo, eres una gran cocinera. El éxito de este hotelito es en parte por la cocina que tiene. - Le da un beso y le abraza con cariño.
-Me voy a la sala de música a relajarme un poco.

-Esta bien, me alegro que con este grupo estés a gusto y que te lo pases bien. Parecen gente muy animada.

- ¿ Mañana volvéis a salir?

-Supongo que si ahora que hemos encontrado el convento no creo que dejen de ir a ver lo que hay.
A mi no es que me entusiasme la idea, pero no tengo otro remedio que ir, si hay algo que esta en mis tierras es normal que vaya.

De nuevo a Maria ha evitado contarle todo, no le ha dicho ni lo que le paso al juez. Espera poder explicárselo algún día cuando las cosas se aclaren.

Sale del Office, y se dirige a la sala, y al llegar ve que el profesor está sentado en una butaca escuchando al juez que está tocando el piano. Ella se queda en un rincón, esta pensativa, la música le ayuda a repasar todo lo ocurrido.

Mañana estará atenta a lo que pase, y si ve que vuelven a ocurrir cosas extrañas, impedirá el regreso al bosque, no quiere que este negocio lo estropee estas leyendas de fantasmas.

Los demás se reúnen en la sala y quedan para mañana para volver al lugar donde esta situado el convento. Todos están entusiasmados de entrar y ver si queda algo en pie dentro del claustro. Se van a descansar pronto, pues quieren ir a primera hora, para aprovechar el tiempo.

Valeria en su habitación, se prepara para ponerse en la cama, pero la cena le ha dado sed, y pensando que le costaría dormirse con los acontecimientos del día decide ir a la cocina a prepararse un vaso de leche. Se pone la bata y sale de su habitación. Las luces del pasillo están encendidas, y al pasar por el distribuidor de las habitaciones de huéspedes, se oye un ruido seco, y unas voces discutiendo. Son susurros con voces forzadas, por eso no se distingue lo que dicen. Valeria discreta pasa por delante sin parar, no quiere que piensen que esta escuchando.

Llega a la cocina y se sirve un vaso de leche, mientras se la toma, oye unos pasos y se escucha cerrar la puerta de la casa, es un ruido peculiar por lo pesada que es esa puerta, ella esta muy sensible a los ruidos por la falta la visión, y esta completamente segura que era la puerta de entrada. Nunca se cierra con llave, y piensa que alguien ha salido a dar una vuelta.

Sin pensarlo, se dirige hacia la salida, abre el portalón y sale al exterior, un frío seco se le mete por los huesos, no oye ningún ruido, solo el viento que azota los árboles.

Si pudiera ver se daría cuenta que en el torreón se ha encendido una luz muy tenue, y que por la ventana una sombra se mueve en el interior.

Vuelve sobre sus pasos y cierra la puerta, el que haya salido ya volverá a entrar se dice, pero presiente que esa persona no esta segura. Ella misma se regaña por pensar esas cosas, esta llena de presentimientos, y tiene que dejar de estar siempre esperando malos augurios.

Se va a su habitación, se mete en la cama y con el calorcillo de lo que ha tomado, se queda dormida casi de inmediato.

Entretanto en el torreón, la persona que está revisando con prisa las estanterías, parece que busca algo. Consulta un libro y se dirige a otra estantería como siguiendo una pista.

No se da cuenta que en el pie de la escalera, en la oscuridad una sombra le acecha. Esta quieta, no se mueve ni parece que respire. Esta esperando.

Mientras el personaje de la biblioteca va revisando libros, esta inquieto, se le nota, por lo rápido que va de un lado a otro.

Coge unos papeles y parece que ha encontrado lo que busca. Los mira a la luz de la lámpara y su cara se ilumina, es el juez. Se sienta en la mesa y los lee con interés, ya más tranquilo.

El personaje de la escalera continua inmóvil. Solo sus ojos brillan en la oscuridad. Son fríos como salidos de una tumba.

El juez ha terminado la lectura, se queda un momento pensando y vuelve a dejar los documentos dentro del libro y lo vuelve a colocar en la estantería.

Da una mirada alrededor comprobando que todo esta en orden, y cierra la luz de la biblioteca, queda todo en sombras, solo la luz del jardín que entra por los ventanales le da claridad para bajar por la escalera. Parece que no quiere llamar la atención encendiendo luces, y con dificultad va bajando la escalinata.
Cuando esta a media escalera, una sombra se presenta de improviso al pie de ella sin hacer apenas ruido.
Se lo queda mirando, y le dice una palabra con una voz que parece que sale del fondo de un pozo.

Asesino

El juez abre los ojos con cara de espanto, le falta la respiración, pega un brinco, y como no esta cogido a la baranda pierde pie, y baja rodando el resto de los peldaños, queda tendido inconsciente con la cabeza en el suelo y los pies en los escalones. No ha tenido tiempo de soltar ni un grito.
La figura solo lo mira, hace una mueca de desprecio, da media vuelta y sale por la puerta, la cierra con todo cuidado se dirige hacia el jardín, y se desvanece en la oscuridad.

El silencio de la noche no se ha alterado lo más mínimo, solo los búhos y otros animales de la noche han sido testigos del paso fantasmal de este personaje.

En la casa todo esta tranquilo, la noche avanza, y con la claridad, otros animales anuncian el nuevo día.

Ya hay movimiento en la cocina, el servicio se levanta temprano, y se oye el ruido de vajilla, y a María dar ordenes. No hay nada anormal en este día que se ha levantado con muy buen tiempo.

Valeria sale de la ducha, taradea una canción mientras se va vistiendo. Coge unos pantalones negros y un suéter de cuello alto de color crudo que le favorece, y se coloca una cadena con un medallón que encontró con los objetos de su tía Carlota.
Unas botas de caña que se ajustan a sus piernas le dan el toque femenino que ella conscientemente no busca.

Como se ha levantado temprano, antes pasa por su despacho a recoger unas cartas para el correo. Le extraña ver la puerta entornada. Piensa que María ha pasado por allí y ha descuidado cerrarla. Entra y tantea la mesa para buscar los sobres, y se da cuenta que no están donde los dejó. Solo dos palmos más hacia la derecha, no es una cosa excepcional pero ella para facilitarse el buscar, se ha acostumbrado a dejar todas las cosas sistemáticamente siempre en el mismo sitio.

Cierra su despacho, y se dirige hacia la cocina donde María la recibe con unos buenos días muy cariñoso.

- Buenos días María, parece que ha amanecido un buen día. El sol calentaba en la terraza. A propósito, he estado en mi despacho y lo he encontrado abierto. -¿ has entrado tú por casualidad?-

- Yo no me he movido de aquí desde que salí de mi habitación, y ayer tampoco tuve necesidad de entrar en tu despacho. Es raro, porque el servicio no entra, y ya sabes que solo lo limpio yo. ¿Has notado algo fuera de lugar?.

-Los sobres del correo no estaban donde habitualmente los dejo, o eso me lo parece a mí, pero me ha sorprendido que la puerta estuviera entornada. Bueno dejemos eso, no tiene mayor importancia. Voy a desayunar que tengo un hueco en él estomago, he dormido como un tronco, y hoy me encuentro en plena forma.

María sonríe contenta.

-Me alegro, te voy a preparar un desayuno como los que té hacia de pequeña. Unas rebanadas de pan, con un buen trozo de jamón. Y después un tazón de leche de cabra recién ordeñada que la ha traído de buena mañana Bernarda.

-Como me mimas, me tienes muy mal acostumbrada. Me voy a poner como una bola y nadie se fijará en mí. Voy a ser una solterona toda la vida, y me vas a tener que cuidar. Piénsatelo y no me trates tan bien.

Van haciendo bromas como dos compañeras de toda la vida. Están tan seguras y felices entre estas paredes, que les parece que nadie les puede amargar el día.

Del comedor salen unas voces algo alteradas, están de pié Dani Eva y Andrés hablando. No encuentran al juez. No esta en su habitación y la cama esta sin deshacer, no ha dormido en ella. No ha dejado ninguna nota, y su equipaje esta en los armarios.

Valeria se queda fría, el buen día se ha evaporado. Donde estará el Sr. Torner, nadie le ha visto desde ayer por la noche. O eso dicen, Valeria recuerda las voces que oyó en una de las habitaciones.

Las dos llegan al comedor donde se encuentran todos, están nerviosos. No saben que hacer, encuentran extraño que se haya ido sin decir nada a nadie y dejando todo su equipaje.

-Tengamos calma, aun no sabemos si se ha ido.-¿Habéis mirado por el jardín? -¿ Sr. Nagel, ayer no le comento nada el Sr. Torner?.- Lo digo porque ayer noche, salí de mi habitación a buscar un vaso de leche y sin querer oí hablar en su habitación.

Andrés se queda pálido por un instante, pero enseguida reacciona y contesta rápido:

-Ah, es verdad, pero fue al irnos a dormir, me pidió un libro porque le costaba dormir, y estuvimos hablando un rato. Pero no me dijo nada de lo que pensaba hacer.

-Bueno, tengamos calma, vamos a buscarlo por los alrededores, sino lo encontramos llamaremos a la policía. –Valeria toma las riendas del problema.

En situaciones limite, saca una calma que no sabe de donde le viene. Ella domina la situación.

Salen todos fuera de la casa, Valeria se queda en el portal, porque poca ayuda en este menester puede aportar. Por este motivo no ve que Andrés directamente se dirige al torreón como disimulando, llamando a Alberto, y mirando de un lado a otro.

Los demás recorriendo el jardín, y observando si hay alguna pista que les indique que ha pasado por allí, se pierden a la vista de Andrés. El profesor al ver que esta lejos de la mirada de los demás, va directo a la puerta del torreón, que se abre al girar el tirador, y al abrirse la puerta la claridad deja al descubierto el cuerpo inerte de Alberto estirado en el suelo, inmóvil. Se dirige hacia él, lo toca, y se da cuenta que aun respira muy débilmente.

Lo llama por su nombre, le da cachetes en la cara, Alberto abre los ojos, y se quedan abiertos con una expresión de espanto, no articula ni una palabra. Solo le mira fijamente como si tratara de decirle algo, pero ningún sonido le sale de su garganta.

Esta pálido, tiene la piel fría y pegajosa, el ritmo de la respiración se le acelera, trata de comunicarse con el profesor, pero no lo consigue.

Andrés reacciona, y sale al exterior llamando a los demás, llegan corriendo y enseguida todo se pone en marcha. Valeria coge el teléfono y llama al médico. Dani y Andrés llevan a su habitación al Juez y lo depositan en su cama. Continua con los ojos abiertos como si estuviera viendo un fantasma y le fuera imposible cerrarlos.

Maria recoge del suelo las llaves del torreón, que ha debido de soltar de la mano al rodar por las escaleras, y cierra cuidadosamente la puerta, ya sabia que no era buena idea que nadie que no fuera de la casa entrara ahí.


Todos rodean la cama ignorando lo que le ha pasado, todos menos Valeria, que se pregunta que ha ido ha hacer a esa hora intempestiva de la noche a la biblioteca, además de no pedir permiso y sustraer la llave para poder entrar. Que motivo le ha llevado ha hacer eso no lo sabe, pero le da mala espina que fuera a buscar un libro, si su amigo le dio uno para pasar la noche.

Solo se queda con él Andrés mientras los otros se juntan en el salón para comentar lo ocurrido. Están seguros que resbalo y rodó por las escaleras dándose un golpe que lo dejo aturdido. El doctor no tardará en llegar y dará su diagnostico, pero de todas formas solo se ha hecho un pequeño rasguño en la cabeza, que apenas a sangrado.

María, vuelve a la cocina, los desayunos ya están a punto y da órdenes al servicio que los sirvan en el comedor. Los huéspedes casi sin gana por el susto, se van tomando las tazas de café y apenas prueban bocado.

En cuanto a Valeria, se le confirman los augurios, esta vez ha tenido razón, hay algo que no acierta a comprender de este grupo.

El doctor llega a la casona, y Valeria lo recibe y le lleva junto al malherido juez. Ella discretamente sale de la habitación, esperando que el doctor le visite.

Sale al cabo de unos diez minutos, y dirigiéndose a Valeria, le dice:

- Bueno, ahora está más tranquilo le he puesto una inyección y dormirá unas horas, necesita descanso.
Ha tenido un shock, afortunadamente no tiene nada roto, solo que al caerse se ha asustado y esta un poco conmocionado. En unas horas se le habrá pasado. Pero en dos días le conviene reposo. Dejo unos calmantes, para cuando tenga dolor, y cualquier duda o problema no dude en llamarme.

Valeria agradeciéndole su visita, le acompaña hasta la puerta, y se dirige a la cocina para hablar con María. Esta segura que ella tendrá una opinión de lo que ha pasado, y espera confrontarla con la suya.

- Que lastima que ha sucedido este accidente, con lo bien que os lo estabais pasando. Pero francamente, que demonios estaría haciendo el juez en la biblioteca a estas horas de la noche. Además he encontrado la llave que robo de tu despacho, pues es la tuya, y a tí no te la había pedido. ¿Me equivoco?.

-Es verdad tienes razón, no se la entregue yo, entro en mi despacho y las cogió. Me extraña que un juez haga estas cosas, no son muy éticas. Bueno cuando pueda hablar supongo que dará una explicación.

-Hoy no creo que tengan ganas de salir, aunque poco podemos hacer que vigilarlo de cuando en cuando por si se despierta. Voy a ver a los demás que me dicen. – Da la vuelta y cuando está a punto de cruzarla, Maria le dice:

-Ten cuidado, yo ya no me fiaría de ninguno de ellos, no se porque desde que llegaron no estoy tranquila. Aunque no me hagas caso, debe ser la edad, que veo cosas donde no las hay.

Valeria traga saliva, no esperaba este comentario de Maria, ella también se ha dado cuenta de que hay algo raro en ellos. Esto es más preocupante, hay algo que flota en el aire, una especie de mal presagio, un algo oscuro y maligno, no sabe a ciencia cierta que, pero esta asustada.

Llega al comedor y todos se la quedan mirando, esperando que empiece a hablar.

-Bueno, acabó la visita del doctor, y ha confirmado que solo tiene un shock traumático debido a la caída. Se recuperará con dos días de reposo. Ahora está descansando, le ha puesto un calmante que le hará dormir unas cuantas horas. La camarera cuida de él. Si hay alguna variación en su evolución nos lo hará saber enseguida.

Todos dan un respiro aliviados, y miran directamente a Andrés que tiene un aspecto preocupado.

-Srta. Valeria, siento el trastorno que le estamos ocasionando, no entiendo como ha podido pasar. No se como disculparnos, hablo por boca del juez.

-No se preocupe, esperemos que no sea nada. De todas maneras, poco podemos hacer que esperar unas horas a que se recupere. ¿ Que piensan hacer esta mañana?. No creo que sea prudente volver a recorrer el bosque, - ¿ no les parece?.

Pero sorprendiendo a Valeria, el profesor no opina lo mismo, y los demás se apuntan. Dicen que han de aprovechar los días que les quedan, y como tampoco pueden ayudar al juez, en algo han de llenar las horas del día.

Dejando al enfermo al cuidado del servicio, y viendo que no puede disuadirlos, Valeria consiente, esperando no arrepentirse, volver al lugar donde encontraron esas ruinas.

Salen los cuatro, y van directamente, esta vez sin extraviarse, donde esta la columna y siguiendo la senda, dan con el convento. Encuentran raro que esta vez haya sido tan fácil localizarlo. Pero dan por sentado que es el plano que les ha facilitado el camino.
Andrés, casi no ha comentado nada durante el trayecto. Solo Dani y Eva, como tapando la mudez del profesor hablan más de lo acostumbrado. Una persona ajena le parecería como que están entreteniendo a Valeria.

Llegan hasta el portalón que permanece intacto, solo una parte del techo parece medio derruido. Esta lleno de maleza, no les extraña que no se vea a simple vista. En esta parte del bosque, la mala hierba y los arbustos han ido tapando l las paredes de esta construcción.

Valeria no sabe porque, esta llena de temor. Por ella daría la vuelta y regresarían para la casa. Pero nota que ellos, no le harían caso. Están empecinados a entrar como sea, haciendo bromas y comentarios jocosos, pero están firmes en su idea.

Andrés empuja la puerta, y se oye un ruido de bisagras resecas, y resuena dentro como si fuera un quejido de alguien que lo estuvieran torturando.

Dentro reina la oscuridad, pues los arbustos y la hiedra han tapado las ventanas. Al abrir la puerta un rayo de luz penetra hasta el fondo, dejando ver una capilla, está bastante bien conservada, (todo lo que ven se lo van describiendo a Valeria), ella parece que se lo imagina a través de las palabras de ellos.

No hay ninguna imagen, solo a la izquierda en un rincón, una virgen pequeña en un pedestal y una pila de agua bendita es lo que parece que queda en toda la capilla.

Siguen adelante, y Dani abre una puerta que da al claustro de las monjas, hay una serie de puertas que se suponen son las celdas, la cocina o el refectorio.

En este momento que están distraídos mirando el jardín abandonado, una de las puertas se abre y se cierra de un golpe seco. Valeria pega un brinco, los demás dirigen la mirada donde se ha oído el portazo, pero al no ver nada, Dani hace el comentario de que puede haber sido una corriente de aire que la habrá cerrado.

Andrés va mirándolo todo, se dirige hacia las puertas que se suponen cerradas. Los demás siguen en medio del claustro. Valeria le da la sensación que están violando una intimidad que no les pertenece.

El profesor abre una de las puertas y se encuentra en la cocina. Esta vacía, solo el horno y la cocina de leña siguen en pie. Continua por un pasillo y da con el comedor. Una larga mesa sencilla y una sola silla están ahí de espaldas a la puerta. Hay poca luz, pero Andrés retrocede asustado, es un efecto de luz o alguien está sentado en la silla, como esperándolo. El pánico se apodera de él y por un momento, el pulso se acelera en un punto que piensa que se va a desmayar, pero sin darse cuenta va avanzando y al acercarse la persona sentada gira la cabeza mirándolo fijamente. Es una anciana con tocas de monja.

No logra balbucear ni una palabra, parece que el corazón se le va a parar, solo atina a alargar la mano para tocarla y comprobar si no es una alucinación.

Entran los demás hablando y comentando lo que están viendo a Valeria, y se quedan desconcertados al ver al profesor inmóvil, extremadamente blanco y alargando las manos hacia la nada. La estancia lo que podría haber sido el refectorio ó comedor esta completamente vacía de muebles.

Andrés parece que vuelve de lo que parece ha sido un espejismo, comprueba que no hay nada en esta sala ni una simple silla. Hubiera jurado que lo que ha visto era real. Recuerda lo que explico en el bosque el juez, y de nuevo el corazón se acelera. Quiere salir de ahí, pero algo se lo impide. Debe continuar tiene que descubrir, lo que han venido a buscar.

Disimula, trata de ocultar lo que ha creído ver, no quiere asustar a Valeria y que trate de hacerles regresar.

Valeria ajena a los pensamientos de Andrés, esta muy interesada para saber si la condición en que se encuentra de deterioro podría ser factible reconstruirlo. Piensa que se lo debe en memoria de su tía de la que se supone pasó muy buenos ratos con las monjas.

Eva y Dani, le dicen que ellos no son expertos en estos temas, pero a simple vista parece que no esta tan deteriorado como al principio se pueda creer.

Aprovechando que Andrés esta un poco aturdido, ellos piensan que debido a que está cansado de la caminata y la emoción de encontrar el convento, dejan a Valeria a cargo de él en el jardín del claustro para que repose, y se van a recorrer lo que queda por ver.

Llegan a las celdas de las monjas, todo esta sin mobiliario, es como si no hubiera vivido nunca nadie.
Dani se adelanta a otra habitación la abre y por un instante como el flash de una foto cree ver que están velando a una monja. Ella desde su cama parece que lo mira y sus ojos son como el frío hielo. Al cerrar y volver a abrir los ojos, no hay nada en la celda, solo polvo que se ha levantado al abrir la puerta.

Dani se queda blanco, el no es miedoso, pero la imagen parecía real, tiene a su lado a Eva, que no ha hecho ni una mueca, o sea que advierte que solo él ha visto esta alucinación.

Eva continua abriendo todas las celdas, y comprueban que no hay ni un solo mueble en todo el convento. Solo en un pequeño trastero hay una alacena con unos frascos de tierra cocida, que parecen esperar a que los llenen.

Regresan sobre sus pasos, Dani y Andrés han tenido los dos una experiencia hechos sobrenaturales, o dicho de otra forma - ¿ se han dejado llevar por la imaginación del lugar creyendo cosas que no existen?.- Ninguno de los dos hace ningún comentario al otro. Y menos a las chicas. Se esfuerzan por disimular como pueden su desazón.

Eva, tampoco dice nada, pero esta inquieta, dentro de las celdas ha sentido un frío que se le han helado los huesos, y las piernas parece que no la aguantan. No sabe si es el lugar en donde se encuentran, pero tiene la sensación que si no se va pronto de este lugar se va a poner a gritar.

No está a gusto, y parece que los demás tampoco, solo Valeria está normal, ella es la única que parece que se encuentra bien entre esas paredes. Esta tranquila y nota que hace mucho tiempo que no se encontraba tan feliz.

A los demás les ha caído este lugar como una losa, están incómodos. Advierten que fuera sé esta formando una espesa niebla, que poco a poco esta envolviendo todo el convento. De pronto se oye el toque tenue de la campana, se supone que es el viento que hace oscilar el péndulo, y roza suavemente las paredes de la campana.

El sonido no les tranquiliza, al contrario los pone todavía más alterados.

Todos a una, y sin hacer comentarios deciden regresar, dan como excusa estar preocupados por el juez. Valeria con pena asiente, y se disponen a volver por donde han venido.

Valeria nota que ella está más fuerte, que este lugar le dá energía, y a ellos se la quita por lo que esta escuchando. Andrés no puede respirar, nota que se ahoga, Eva y Dani dicen que también notan una opresión en el pecho que les impide andar. No saben que les esta pasando. Debe ser la niebla que esta siendo muy espesa y les produce ansiedad el no poder ver en un metro de distancia. Valeria que esto no le afecta, no entiende él porque están tan trastornados.

Eva cae desmayada, mientras Andrés que esta sentado en unas piedras se tapa la cara con las manos incapaz de moverse, mientras Dani que va a auxiliar a Eva, no acierta a llegar donde esta, y cae desvanecido.

Valeria, no sabe a quien acudir para auxiliar, pero contrariamente a lo que se supone no se pone nerviosa, al contrario se le apodera una calma que no logra explicar. Esta serena como nunca lo ha estado, dominando la situación, parece que estando los tres en estado de inferioridad ante ella, se crece y se nota más fuerte. Esta en su bosque, el de sus sueños, es como si estuviera en su casa, esta segura y confiada.

Y nota que su cerebro esa cajita cerrada que un día borro una parte, le da la sensación que se libera, y en su mente se forman unas imágenes que nunca a querido recordar, pero que ahora ella en este lugar tiene las fuerzas necesarias para hacerlo.

Tiene alrededor de seis años, Valeria esta escuchando a su madre tocar el piano desde el piso de arriba, esta a punto de irse a dormir, pero le gusta verla tocar, agarrada a los barrotes de la escalera alguna vez se ha quedado dormida y su padre la ha tenido que coger en brazos y llevarla a la cama. Suena una música que ella había olvidado, la esta escuchando, es preciosa, su madre siempre se la tocaba cuando se iba a dormir, desde la habitación la seguía oyendo y así se dormía placidamente. Su padre a su lado la observa como toca, parecen tan felices.

De repente, un ruido seco se escucha en la entrada de la casa. Dos hombres de mediana edad, irrumpen
en el salón, Valeria los mira, son más jóvenes pero los reconoce.

Se dirigen al matrimonio, y con malos modos les exigen algo, ella no oye que es, pero lo hacen con violencia, Valeria no se atreve a salir, no hace ningún ruido, se acerca a la ventana en un intento de huir, pero, da la vuelta sale a la escalera y saca la cabeza para ver que es lo que pasa, no sabe que hacer.

Mientras abajo en el salón se desarrolla una terrible escena, los dos hombres tratan con amenazas de que el matrimonio hable, pero ellos se resisten. En un momento dado el mayor de ellos, coge una vela y la acerca a la cortina y le prende fuego. Se acerca a otra y hace lo mismo, en un momento el salón esta en llamas.

Tratan de intimidarlos, amenazando con quemar toda la casa. Pero ellos se resisten, y los dos hombres, en su locura porque no consiguen lo que quieren, les empujan hacia las llamas. No tienen escapatoria, las llamas los envuelven y los dos quedan tendidos en el suelo.

Valeria lo observa todo sin poder hacer nada en lo alto de la escalera, esta aterrorizada, ve a sus padres en medio del fuego, ya no se mueven, mientras los dos hombres intentan por todos los medios apagar el fuego que se ha hecho incontrolable, pero no lo consiguen. Ella intenta bajar por la escalera, pero el fuego va a su encuentro, solo puede huir hacia arriba, no grita, ningún sonido sale de su garganta. Es aun muy niña, pero tiene ya el instinto de supervivencia, por eso calla y procura no llamar la atención de esos dos hombres.

En su desesperación vuelve a entrar en su habitación y intenta salir por la ventana, la repisa le sirve de apoyo, pero cuando sale al tejadillo un telo le cubre sus ojos, no ve donde va, una de las piezas cede y cae al jardín. Queda aturdida, solo nota que la cogen en brazos, unos brazos que la sostienen y le apartan del calor de la casa en llamas. Luego todo fueron sombras en los recuerdos. Hasta este momento.

Es como el despertar de una pesadilla, lo recuerda todo y por un segundo, ha sido testigo de lo que en su día pasó. Ha sido una experiencia demasiado fuerte para ella. Cierra los ojos y queda un rato en silencio.

Cuando los abre, sus ojos están fríos, parece un animal herido pero que aun trata de defenderse. Mira a su alrededor, los mira a ellos, no sueña, el telón ha caído, los está viendo perfectamente, ha recuperado la vista, por fin tiene todas las facultades que tanto necesita, ya no está indefensa ante ellos. Han sido quince años de sombras en sus ojos y en su cabeza, pero es positiva, rápida, su intuición se pone en marcha, su corazón se transforma en un trozo de hielo, quiere que su mente este fría también para poder pensar. Al cabo de unos instantes lo consigue, y decide no hacer nada que les indique que ha recuperado la vista. Necesita continuar de esta forma para poder observarles y tratar de saber que es lo que quieren de ella estos personajes.

La niebla se ha disipado, y el profesor y los demás se están recuperando. Ella los llama, tratando de que no se den cuenta que les está viendo. Continua sentada como la dejaron, y se acercan hasta ella.

-No sé que nos pasó, es esta niebla tan espesa que no deja respirar, a Vd no le ha pasado nada por lo que veo.- El profesor se acerca a ella y le alarga la mano.

Ella no le rechaza para que no sospeche. Pero el breve contacto es como una descarga eléctrica pero se ha obligado a aguantarlo. Tiene que disimular, ha de ser más lista que ellos para poder averiguar sus intenciones.

Regresan sin problema a la casa, ella ha estado tantos años sin vista que no le cuesta nada disimular que no ve nada, pero sus ojos lo absorben todo, esta maravillada que todo lo que ve. Ese bosque, que ha soñado tantas veces, es el que le ha dado la fuerza para recuperarse. Cuando llega a ver de lejos el caserío con su torre tan peculiar, casi se le saltan las lagrimas, solo el hielo que tiene en su corazón, la domina para que no se le note nada. Se acercan al jardín que lo ha imaginado tan bonito, lo es todavía más. No sabe como aguanta el no correr por él, tocando las flores los árboles, el banco que tantas veces se ha sentado en él sin ver nada de lo que le rodeaba. Le entran ganas de llorar de felicidad.

Están todos callados, cada uno pensando en lo que han sentido en el interior del convento. No quieren empezar a hablar por temor a que se les escape algún comentario que no quieren que sepan los demás, y que los tachen de influenciables. Y así cada uno se guarda para sí esa experiencia.

Valeria solo piensa en lo que se alegrará María, esta deseando decírselo, pero esperará hasta que sepa que trama se llevan entre manos estos maleantes. Un secreto lo guarda mejor uno solo. Y a María se le podría escapar sin querer, y no puede permitírselo.

Entran en la casa y preguntan por el juez, les dicen que aun está descansando, que aún no ha dicho nada.

Se van todos a sus habitaciones, mientras Valeria recorre la casa con la mirada, esta emocionada no sabe si podrá contenerse y decir a todo el mundo que ve. Pero su otro yo, que siempre esta ahí y le habla, le dice que espere que todo llegará y que le conviene callárselo y observarles bien.

Entra en la cocina, María ajetreada con los pucheros, la mira con cariño, Valeria lo nota en su mirada, aunque siempre lo ha sabido. Le pregunta que como ha ido el día y se afana con las bandejas, pronto será la hora de almorzar, y con el juez que se ha tenido que vigilar esta un poco atrasada. Valeria lo comprende y ya que no puede ayudar la deja tranquila para que haga su trabajo.

Esta deseando ir a su habitación para estar sola y desahogarse sin que nadie la vea. Pasa por delante del dormitorio del juez. Se para en la puerta, toca con los nudillos y aparece la criada. –Le pregunta.

-¿Qué tal va?. ¿Está mejor?. Se acerca a la cama, y él estomago se le encoge, no puede ni mirarlo, ahora mismo lo sacudiría para hacerle confesar lo que hizo. Pero nuevamente, el otro yo le dice que espere, que ya tendrá tiempo de resarcirse.

La chica que lo cuida, le dice que no hay cambios, pero que el médico ha llamado y dice que es normal que aun esté dormido.

Valeria se aleja de la habitación, no sabe si podrá callar lo que sabe y soltárselo a la cara, tendrá que hacer un gran esfuerzo.

Entra en su habitación, cierra la puerta, y despacio se acerca al espejo, se mira de frente, el color de sus ojos es de un verde oscuro, profundo, y ahora lo sabe todo, lo ve todo, y tiene miedo.

Esta convencida que logrará engañarlos, ha estado tanto tiempo metida en su mundo sin imágenes que un poco más lo podrá soportar. Ya tendrá tiempo de disfrutar de la vida, ahora le toca la venganza, servida en plato frío.

Se arregla y sale para almorzar, aun no han llegado al comedor los demás, deben estar arreglándose, pues como ha intuido no lo han pasado muy bien.

Ella vuelve con María que le ha preparado la comida. Se nota que se lo hace con todo amor, pues a la mesa no le falta un detalle. Un ramito de flores en un lado y una copa preciosa, encima de un mantel antiguo bordado y almidonado con una servilleta de hilo haciendo juego, acompañan el pastel de hojaldre, ahora aparte del gusto podrá recrearse la vista con los platos que prepara María.

Y piensa que aunque María supiera que ella no veía estos pequeños detalles, se los hacia como sí los pudiera disfrutar, ella se lo agradece en el alma, y se tiene que contener para no decirle que esta viendo lo que la quiere, con las delicadezas que tiene con ella.

Esta pensando en como podrá afrontar estos días, solo faltan dos para que se vayan a sus casas.
También pasado mañana cumple los veintiún años, y francamente espera que ya se hayan ido, no puede soportarlos verlos aquí. No sabe aún, si tiene que llamar a la policía, pero sin pruebas y habiendo pasado tantos años, no sabe si eso sería conveniente.
Esta hecha un lío, no sabe a quien acudir, cuando de repente, un nombre le viene a la cabeza: Marcelo.

Termina de comer, las perdices estaban deliciosas, se deshacían en la boca, han sido cocinadas con toda la paciencia, solo así salen tan tiernas. Y hoy Valeria se comería el mundo, esta hecha un manojo de nervios. Tiene ganas de hacer tantas cosas, pero tiene que disimular. Debe hacer estos días la vida que ha llevado durante los quince años últimos.

Se toma un café, y deja el postre para la cena, le dice a María que va a su despacho. Si quiere algo la encontrará allí.

No se detiene en el comedor, Andrés, Dani y Eva, están comiendo, no se oye que conversen, parecen que están callados. Ella no quiere de momento enfrentarse a ellos, necesita un poco de calma. Tiene que pensar, y necesita estar sola, en su lugar favorito, con sus cosas más queridas.

Entra y hecha un rápido vistazo a toda la estancia, es preciosa, hay una puerta enorme que sale al jardín. Lo ve todo tan alegre, en contraste a como se siente ella por dentro, el despertar ha sido muy penoso, el recordar todo el terrible suceso, y más dominar sus sentimientos para con ellos.

Acaricia los muebles, lo toca todo con las manos, pues ha sido ellas las que le han enviado las imágenes que no veía. Se para en el cuadro que hay en la pared de piedra, reconoce a su madre que la mira sentada en un banco de un jardín. Observa que la tela del cuadro esta quemada por un lado, pero supone que María lo ha recuperado para que ella lo tuviera entre sus cosas más queridas.

Mira el chal que cuelga de la silla de su mesa, lo acaricia, que hermoso es, la mujer que lo encargó tenía que tener un gusto exquisito. Como todo es nuevo para ella, va de una cosa a otra con una emoción que le cuesta pasarlo sola.

Coge el teléfono y sin querer marca la tecla 2 que llama a casa de Bernarda, no se da cuenta que ahora podría marcar todo el número sin problema. Tardará en acostumbrarse a la nueva vida.

Al otro lado de la línea contesta un hombre, pero la voz no es de Marcelo.

-Hola, con quien hablo, soy Valeria de la casona. -¿Esta Marcelo?.-

-No Srta. Valeria soy su padre, el ha salido ha cazar, no creo que tarde, ya está oscureciendo.- ¿Quiere que le diga alguna cosa?-

- Dígale que cuando pueda me llame, necesito hablar con él lo antes posible. – salude a Bernarda.

-Cuelga, y se queda pensando en Marcelo, tiene ganas de verlo, es la curiosidad la que le hace desear verlo. Solo es eso. Curiosidad.

Da otro vistazo a su despacho, ya tendrá tiempo de ver sus cosas con más calma, de momento se ha de afrontar a lo más urgente. Ver de que calaña están hechos estos.. No sabe como calificarlos, por no decirles directamente, asesinos.

Ha de disimular, no puede ignorarlos, no sería normal con la actitud que ha tenido estos días con ellos actuar de otra forma. Se coloca unas gafas oscuras que tiene para descansar los ojos, y de paso le servirán para evitar que se den cuenta que ve, y además con ellas también se siente más segura.

Sale al pasillo, llega a la habitación donde se encuentra el juez, toca a la puerta y le abre el profesor. A Valeria se le revuelve la sangre, pero gracias a las gafas oscuras que lleva, no se le ve la mirada de odio que le dirige a el y al que yace en la cama.

-Pase Srta. Valeria, aun no ha dicho nada pero está despierto. Por señas da a entender que con los calmantes no siente dolor, creemos que mañana ya estará bien, o por lo menos saldrá de la cama.

El juez no mira a Valeria, está incomodo, a ella no le extraña, pues le ha sustraído la llave sin permiso, y por eso se siente avergonzado. Ella disimulando hace como que no ve que él le esquiva la mirada.

Se despide hasta mañana, dice que no quiere molestarlo que es conveniente que descanse. Le da las buenas noches y sale de la habitación. Da un profundo suspiro, ha superado la primera prueba.

Queda apoyada en la pared para recuperarse, tiene el pecho agitado del esfuerzo que ha tenido que hacer para no gritarles a la cara lo que sabe.

Abre los ojos, y ve una sombra al otro lado del pasillo la está mirando, no ve quien es, pero tiene la certeza que no es la primera vez que está observándola.

Es curioso, no tiene miedo. Ella no hace ningún movimiento que la delate que lo esta viendo. Como si no supiera que alguien la mira, se pone derecha, se alisa la falda, da unos pasos, y como si hubiera olvidado algo, se gira y ve que ya no hay nadie.

Entra en la sala de música, ella no ha querido aprender a tocar el piano, no sabía la causa que le hacia el rechazar el tocar el piano, ahora ya lo sabe, le recordaba el día fatal. Aunque el amor por la música lo ha heredado de sus padres, y siempre la ha acompañado.

La decoración de esta sala le encanta, los muebles de estilo pero nada recargados, los ventanales al jardín la chimenea encendida, las butacas que invitan a sentarse y escuchar la música. Se embelesa con su imaginación, pero se despierta de su sueño, y toca de pies a tierra, antes de disfrutar de todo tiene que terminar con todo lo nocivo que hay en la casa.

En este momento, oye que María la llama, entra en el salón y le comunica que está Marcelo en el office.

Valeria, no sabe porque pero su corazón se le altera de una manera que no entiende. Ningún signo en ella da entender que es lo que le pasa en su interior.
Ella misma se extraña que pueda disimular todo lo que le está pasando, y lo haga tan bien.

Entra y lo primero que ve es un hombre alto con unas facciones varoniles y unos ojos que la miran con una expresión que no logra definir.

Valeria hace un esfuerzo, y como siempre que habla con él, le alarga la mano, y el corazón se le pone como si le fuera a saltar del pecho. No entiende que le pasa con él. Como se puede alterar de esta forma al solo contacto de una mano.

-Buenas noches Marcelo. Supongo que tu padre te ha dicho que he llamado.

-Si me lo ha dicho, pero tenia que pasar por aquí para dejar unas cartas que me han dado para Vd. en correos. –Es extraño piensa Valeria, no deja de mirarme con esa expresión tierna que no me atrevo a creer.

-Quería proponerte una cosa, estamos María y yo solas para hacer frente a toda esta casona, y aunque tengamos la ayuda de los dos chicos del servicio, no damos a basto cuando tenemos los huéspedes. Aparte de que mi ayuda no sirve de mucho. Y quiero que María esté solo por la cocina, ya que de por sí es mucho trabajo. Harías de capataz, y para tener una ayuda en los momentos de más trabajo, además de revisar todo lo que haga falta en la casa.

Observa que Marcelo la mira embelesado. Sus ojos la traspasan, parece que adivina lo que le tiene que decir.
-Hay otro motivo no quiero pecar de miedosa, pero estos días están pasando cosas que no me acaban de gustar, y la presencia de un hombre igual daría más respeto. ¿Qué te parece la idea?

. Valeria lo mira mientras le habla y nota que él sonríe y la mira con dulzura. Ella detrás de sus gafas le observa, él ajeno de que Valeria lo esta viendo, no trata de disimular sus sentimientos.

-Srta. Valeria, estoy a su disposición, aunque siempre que puedo me paso por los alrededores con mis perros para echar un vistazo, esto lo hago desde que murió su tía Carlota. Si hay algún problema puede tener toda la confianza para decirme lo que ha pasado.

Valeria esta a punto de confesarle que ya no esta ciega que ve y a visto cosas de las que está horrorizada. Pero se contiene y le asegura que no es nada, que de momento estaría más tranquila que se instalará por unos días en la casa.

-De acuerdo, voy a casa por mis cosas y me instalaré hoy mismo si eso la tranquiliza. –De nuevo la mira con esos ojos que Valeria no puede definir, pero esta convencida de que la defendería de cualquier peligro que pudiera correr.

Marcelo sale y ella se sienta en la primera silla a mano, está perturbada, no sabe que pensar, pero no es tonta y ha visto en sus ojos que él siente algo por ella. Y se pregunta ¿ qué siento yo que cuando esta cerca que no sé que me pasa?- Tengo mil mariposas en él estomago y siento una debilidad que no he sentido nunca. No me he enamorado nunca, pero creo que debe ser algo así. No sé si voy a poder disimular que no lo veo, suerte de las gafas que me protegen de sus miradas. Estoy contenta de que este aquí, con él me siento segura y con fuerzas para poder enfrentarme a ellos.

Va hacia la cocina y llama a María que acude enseguida.

-María, Marcelo se instalará esta noche en la casa, se ha de preparar una habitación.

-No te preocupes que ya está a punto, en cuando he visto a Marcelo, sabía que aceptaría.

Valeria extrañada le pregunta: -Porque estabas tan segura, podía haber dicho que no le interesaba.

-Hay niña, soy gata vieja y eso me da la facultad de ver más allá de mis narices. Y de eso estaba segura.

Valeria no quiere profundizar más en el tema, pues le parece que María ha visto lo que ella sospecha. Marcelo siente algo, y ese algo ella lo va a averiguar.
Tiene una ventaja sobre todos, nadie sabe que lo ve todo, y así puede observar sin que se den cuenta.

Sería un juego divertido, sino hubiera el tema escabroso del juez y el profesor. Esta batalla la ha de librar ella sola, tiene que descubrir que es lo que quieren estos desalmados. Hay algo misterioso y oculto que tiene que desentrañar, y ahora ella se ve capaz de hacerlo.

Los huéspedes están ya cenando, el juez lo hace en su habitación, según María mañana ya se levantará.

Valeria, toma una cena ligera, no tiene mucho apetito, todo lo que le pasa es demasiado para ella. Tiene un nudo en la boca del estomago que tiene que hacer un esfuerzo para poder acabar lo que tiene en el plato. Come para no levantar las sospechas de María, pues con el apetito que siempre tiene le extrañaría esa desgana.

cena, se ve obligada a ir con los huéspedes, aunque maldita la gracia que le hace.

Pero para que no se piensen que desde el asunto de la llave de la biblioteca ella está molesta, ha de ir a tranquilizarlos, pues cree que es mejor para que confíen en ella que no demuestre el descontento que le ha causado.

Entra en el salón, están tomando sus infusiones y cafés, ella ve que la miran, pero detrás de sus gafas se siente segura. El profesor va rápido a recibirla para que se siente con ellos, está muy amable, parece querer disculparse por el juez, es la sensación que tiene Valeria.

Ella sin mencionar el asunto de la biblioteca, intenta que se sientan cómodos y relajados, y toma un tema de conversación que les gusta a todos, más que nada para que se confíen y se muestren como son, ahora que los observa atentamente.

Al rato de debatir un tema referente a viajes y viendo que están confiados y tranquilizados, a bocajarro pregunta: - A propósito, ¿alguno de Uds. sabe porque el Sr. Torner cogió las llaves de mi despacho a esas horas de la noche?-

Los tres se miran inquietos, no saben que decir, por lo que Valeria sospecha que los tres saben algo.

Sus caras se quedan pálidas, ninguno abre la boca, a los pocos segundos que parecen una eternidad, el profesor toma la palabra.

-Srta. Valeria no sabemos como decirle lo que sentimos el error que cometió el juez, pues tenía que haber esperado a pedirle la llave. Pero debía de estar muy intrigado con lo que vio en la biblioteca y estaría deseando ir a verlo, y no pudo esperar más.

Valeria esta ahora más convencida que nunca que todos ocultan algo. En sus caras se ve reflejado el temor de que ella sospeche algo, pero ahora ya no la engañan, los ve bien y sus rostros no mienten.

-Bueno, no es que me haya molestado, pero he encontrado extraño su comportamiento. Además lo que le ha pasado, no lo acabo de entender, hay suficiente luz en la escalera para no tropezar, si no es que ha tenido un mareo o algo por el estilo.

Lo dice con toda calma, de repente se siente fría, calculadora, es como una serpiente esperando el momento de atacar. Tiene que sentirse así para poder continuar. Ha esperado muchos años, para dejar perder esta oportunidad de descubrir lo que paso. Es una situación que tiene que hacer con toda delicadeza para que ellos no sospechen que lo sabe todo. Lo único que no encaja en todo este embrollo, es lo que han venido a hacer aquí. Que es lo que están buscando. Ella no tiene nada que les pueda interesar.

Dani, se dirige hacia ella:

-Yo creo que la alucinación del bosque lo ha trastornado, desde ese momento no ha estado bien. Y le ha hecho hacer cosas que normalmente no las haría. Es una persona muy sensata y educada. Y creemos que sufrió un mareo y al no estar agarrado a la baranda rodó escaleras abajo. Suerte que no se ha roto nada. Solo está conmocionado. Mañana estará bien.

-Eso espero. Contesta Valeria -Bueno, veremos mañana como está. Pasará el doctor a primera hora a visitarlo. Mañana yo estaré ocupada, tengo cosas urgentes, que he dejado a un lado y ahora me toca recuperar. Si necesitan alguna cosa estaré por la casa. Buenas noches a todos, voy a trabajar un poco a mi despacho.

Todos le dan las buenas noches, y se quedan en el salón acabando sus bebidas.

Valeria se dirige a su despacho, como siempre tanteando las puertas, por si alguien la observa. No puede dejar un cabo suelto. Pasa delante de la habitación del juez, pero pasa de largo, hoy ya no quiere hacer nada que le sea desagradable.

Ya en su despacho, cierra la puerta con llave y por fin se siente libre para ser ella misma, sin tener que fingir, mira alrededor, y sus ojos vuelven al cuadro de su madre.

-Que lastima que esté quemado, igual pueden restaurarlo. – Piensa en voz alta.

Aparta la mesa y intenta descolgar el cuadro, le cuesta, es muy grande y pesa. Pero ella es una chica fuerte y por fin lo consigue.

Lo deja encima de la mesa para poder verlo más de cerca y saber hasta que punto esta dañado, pero cuando se da la vuelta, advierte que donde estaba colgado el cuadro una de las piedras esta suelta solo encajada en la pared. Se acerca y trata de moverla, la piedra sale fácilmente. Al sacarla, en el hueco una caja queda visible. Está alucinada, no sabe que hacer, piensa que esta caja perteneció a la tía que nunca conoció, y le parece estar violando sus secretos. Pero el otro yo, le dice que eso ya no es así pues ella ya no existe, y por tanto puede permitirse el ver que es lo que hay en la caja y en todo lo que está dentro de su casa. Por algo se lo dejo a ella y a nadie más.
Con esta conclusión y ya más tranquila, coge del hueco la caja. Es antigua, como si fuera oro viejo, tiene unos dibujos preciosos florales y en el centro un camafeo, con un rostro tallado de una mujer. Esta cerrada, y tiene un cerrojo muy pequeño. La llave también será muy pequeña. No tiene ni idea donde podrá estar. Aunque sospecha que no estará lejos.

Esta pensando donde ha visto ella esa cara, y de repente dando un chasquido en los dedos, exclama:

-Ya esta, sé donde la he visto, es el colgante que me puse ayer, es la misma cara. Estoy segura.

Mira el reloj y ve que es muy tarde, son las doce de la noche, y ella siempre se retira más pronto, tiene miedo de levantar sospechas. Pone la caja y la piedra en su sitio y coloca el cuadro como estaba.

Abre la puerta, y sale al pasillo, y tanteando la pared como lo hace siempre, entra en su habitación. Cierra con el pasador, está más tranquila, ya no se fía de nadie. Prende una vela, no quiere encender la luz por si alguien la ve por la rendija de la puerta.

Va hacia el joyero donde están todas las joyas de su tía y entre ellas esta el colgante. Lo saca y efectivamente es la misma cara de mujer. Lo mira y le da la vuelta y ve una especie de resorte, lo empuja y se abre una pequeña tapa, y dentro una llavecita de oro que brilla a la luz de la vela. Valeria esta nerviosa, por ella iría de nuevo a su despacho para saber que contiene esa caja, pero la otra prudente Valeria le dice que espere, que hay tiempo y no puede precipitarse.

No sabe si podrá conciliar el sueño, pero se mete en la cama, y con lo agotada que está se queda profundamente dormida. Y es curioso, ya no tiene esos sueños extraños, esta liberada, duerme libre del peso de lo desconocido. Ahora ya sabe donde pisa.

Se levanta nueva, se ducha, se mira al espejo, alucina, se encuentra guapa, esta enamorada, cuantas cosas en un momento se dice, lo que esta es diferente. Es otra persona, tiene fuerzas para todo lo que se le presente.

Mira en su vestidor, y escoge para ese día, unos pantalones de lana anchos de color marrón con un suéter de pura lana con cuello de pico color beige, se pone un pañuelo al cuello y el colgante del camafeo.
Se recoge el pelo con una orquilla. Se pinta los labios de un tono suave y se pone un poquito de perfume.
Ya está lista para enfrentarse con todos, esta segura de sí misma como nunca lo ha estado. Se pone sus gafas oscuras y sale de su habitación.

Es pronto, aun no son las ocho de la mañana. Entra en la cocina y allí se encuentra con Marcelo, está recién duchado, se nota en el pelo húmedo, nota un olor que le es familiar, ella no dice nada como si no lo viera, el rápido se levanta y se dirige a ella para avisarle que está en la cocina desayunando.

-Ah, buenos días Marcelo, ¿ has descansado bien?-
Y haciendo ver que ignora quien hay en la cocina pregunta:
-¿María aún no está?- Aunque creo que es un poco pronto.

-Son casi las ocho, y si, esta ya en marcha, ha ido a buscar los huevos al gallinero, para el desayuno, no ha querido que fuera yo y me ha obligado a desayunar. Y gracias he dormido muy bien.

Mientras habla no deja de mirarla, ella tiene que bajar la vista, pues su mirada le hace temer que pueda descubrirla. Además de que le produce como un calambre en él estomago que no puede controlar.

Entra María, le da un beso cariñoso de buenos días y empieza con energía a preparar los desayunos. Marcelo, sale a hacer sus quehaceres no sin antes dirigirle sin que María lo observe una mirada que la deja sin fuerzas. Pero al momento se centra, y como tiene muy presente que hoy le esperan grandes sorpresas, empieza a desayunar con un apetito que incluso María se extraña.

Acaba de desayunar y el chico de servicio le comunica que ha llegado el doctor. Está visitando al juez en su habitación. Valeria se dirige hacia allí, y espera a que haga la visita para hablar con él.

Al cabo de unos minutos el doctor sale y encuentra a Valeria que le está esperando. Ella sin preguntarle nada, lo hace pasar a su despacho. Cierra la puerta.
Lo hace sentar, y ella lo hace también. Ha estado pensado, y va a sincerarse con el doctor, tiene que tener un aliado fuera de la casa, por si sucede un imprevisto, y ha pensado que esa persona puede ser el doctor. No lo conoce mucho, pero tiene fama por la comarca que es muy buena persona. Y un buen medico.

-Ante todo quiero saber como ha encontrado al Sr. Torner. Después si le parece bien y tiene un poco de tiempo quiero hablar con Ud. de un tema muy importante para mí.

-Bien Srta. Valeria, estaré el tiempo que me necesite. El Sr. Alberto Torner esta mejor, pero en cuanto al hablar aún no puede articular palabra, el susto de la caída ha sido para él según parece muy fuerte. Está asustado, y normalmente se le tiene que pasar en unos días, tendrá que tener paciencia. Estas conmociones producen estas pequeñas heridas neurológicas.

-Bien entonces quiero hablarle de mí, aunque lo que le ocurre al juez es lo mismo que he pasado yo a lo largo de quince años. Después de un accidente, quede sin vista, pero confidencialmente le hago cómplice de que ayer recupere la visión, tuve un shock y la recupere sin más. Los médicos que me han visitado todos estos años, me aseguraban que podía recobrarla en cualquier momento y han tenido razón. Aquí en la casa nadie lo sabe, y espero que Ud. me guarde el secreto. – Se quita las gafas y lo mira, para que él compruebe lo que dice.

-Pero Valeria, es una imprudencia sería conveniente que le hicieran una revisión y confirmaran si esta recuperada del todo. No puedo entender porque lo quiere ocultar. - El Dr. la mira extrañado.

-Tengo mis motivos, y por ahora no le puedo decir más. Pero necesitaba contárselo a alguien ajeno a la casa.

-Bien yo no voy a contar nada de lo que me ha dicho, pero me tiene que dar su palabra que en cuanto pueda tiene que hacerse un reconocimiento. Y no quiero que espere demasiado. Puede ser importante un diagnostico de un oftalmólogo y también de un neurólogo.

-Le doy mi palabra que lo voy ha hacer en cuanto lo permita lo que tengo que solucionar. Confíe en mi, ya lo entenderá cuando se lo explique todo. Le agradezco su discreción. Le tendré al corriente.

- Eso espero, y sea prudente, sea lo que sea lo que tenga que resolver, si necesita mi ayuda no dude en llamarme a la hora que sea.

Le acompaña a la puerta, colocándose de nuevo las gafas oscuras. Lo despide y entra de nuevo a su despacho, esta deseando saber lo que contiene la caja. Cierra de nuevo la puerta con llave. Vuelve a descolgar el cuadro de la pared, retira la piedra y saca la caja. La pone encima de la mesa, se quita el colgante, abre el camafeo y coge la llavecita de oro.

Introduce la llave en el cerrojo y gira, la caja queda abierta y Valeria mira hacia el interior. Hay varios papeles. Los saca y se sienta en su mesa, los mira despacio, es una carta y la firma es de su tía Carlota.

Se sienta y se dispone a leer con curiosidad.

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Querida niña, cuando leas esta carta ya no podré abrazarte, pero quiero que sepas que desde donde esté siempre te estaré cuidando y evitando que te hagan daño, he hecho esta promesa y la voy a cumplir.
Te voy a contar una historia que has ignorado hasta ahora y comprenderás muchas cosas.
Ni yo ni tu madre sabíamos la existencia de la otra, a mí me criaron las monjas del convento, nunca conocí ni pude abrazar a tu madre. Pero espero poderte compensar todo lo que ha nosotras nos fue negado.
Es una historia muy larga, pero sabrás por fin tus orígenes y la de tus antepasados. Esta historia se remonta por el 1800. Las monjas me contaron que un conde que estaba de paso por estas tierras se enamoro de una novicia del convento. Como aún no había hecho los votos, las monjas no le pusieron ningún impedimento, al contrario se alegraron por ella, pudo salir del convento y se casó con él en la misma capilla, agradecido les construyó la torre que ahora está pegada a la casa. Dentro de esta torre les dejó un tesoro en libros, papeles y documentos para que ellas lo pudieran guardar y también lo pudieran disfrutar mientras estuvieran fuera de la comarca. Les dejo también mucho dinero para que hicieran obras de caridad y que a ellas no les faltara nunca de nada.
Pero las monjas hacían su vida y esas cosas terrenales no le daban importancia. Ellas tenían sus medios de vida haciendo bordados para la gente de la comarca y no necesitaban grandes cosas para vivir. Nunca regresaron, algo les impidió volver a estas tierras, pero las monjas cumplieron la promesa hecha al conde, lo conservaron con todo esmero. Pasaron muchos años, y la historia del conde y la novicia la iban contando a las monjas más jóvenes para que el patrimonio y la historia de este conde se fuera manteniendo casi intacta. La biblioteca la seguían cuidando las monjas jóvenes. En cuanto al dinero, fueron comprando tierras, el bosque y todo los alrededores, el banco les proporcionaba lo que necesitaban, solo con los intereses, que ellas casi no tocaban.

Fueron pasando los años, y como después me contaron tenia meses de vida cuando las monjas me encontraron en la puerta del convento, solo el nombre de Carlota Alba de Torrer en un papel y una caja que contenía un camafeo que estaba entre las ropas era el único equipaje que llevaba. Los apellidos eran del conde. No hicieron preguntas, era todo muy misterioso, ellas me criaron y cuando cumplí los 21 años, con parte del dinero que había dejado el conde construyeron la casa adosada al torreón, ellas vieron que yo no tenia vocación de monja y debía de tener mi propia vida. Los años que he vivido han sido entre el convento y la casa, sin casi salir fuera de estas tierras, hasta que un día, una carta llega al convento haciendo preguntas sobre mí. Son parientes lejanos del conde, y están interesados en saber si alguien descendiente del conde se instalo en esas tierras. Las monjas me ponen sobre aviso, están interesados en saber si ellas conocen mi paradero y también si estoy viva. No se porque razón no contestan a la carta, y pasan los años.
Un día me llega una carta de un bufete de abogados a nombre Carlota Alba de Torrer, el nombre y las iniciales concuerdan y me comunican el fallecimiento de una hermana llamada Victoria que yo no sabía que tenía, y además me hacen saber que hay una hija por nombre Valeria que ha sobrevivido al accidente en el cual falleció mi hermana. Esta carta me llega al cabo de unos años de estar escrita, a través de este bufete de abogados que por fin me localizan. Es a través de estos abogados que te dejo todo lo que tengo a tu nombre. Las monjas van falleciendo y yo también me voy haciendo vieja, cada vez me cuesta más cruzar el bosque para ver a la única monja
que queda.
Yo ya no tengo fuerzas para poder escribir esta carta. Se la estoy dictando a Marcelo, que es un hombre de toda confianza, y que estará protegiéndote siempre. Hay algo que tendrás que descubrir por ti misma, algo perverso y terrible que espero lo puedas resolver. Piensa que lo peor de una persona es la avaricia. Pero tu vienes de buena casta y yo siempre te protegeré desde donde este. Lo juro.


Firmado : Carlota Alba de Torrer





Valeria lo lee de un tirón, y piensa que su madre murió sin saber que tenía una hermana, y sin poderle dar un abrazo. Siente pena por las dos, que se han perdido una relación que les hubiera alegrado sus vidas. Quien pudo separarlas no lo sabe, pero por lo que ha estado viviendo últimamente, y las cosas que han pasado, todo el rompecabezas sé esta encajando. Ahora lo ve todo con más claridad, pero le hace falta confirmar los puntos más oscuros de esta historia.

Ahora sabe que Marcelo esta de su parte, tiene que hablar con él. Le tiene que explicar muchas cosas, y ella también necesita sincerarse con él.

Mira el fondo de la caja y hay una foto antigua, es una mujer, se parece mucho a su madre, comparándola por la pintura del cuadro.

Deduce por la foto que debe ser su abuela. Con el incendio que destruyo todas las fotos y documentos que tenían sus padres a Valeria no le quedó ningún recuerdo de sus antepasados. Muy pocas cosas se salvaron aparte de este cuadro de su madre.

Que vidas tan complicadas y difíciles, y ella también ha empezado igual, pero esta convencida que saldrá adelante, más ahora que sabe que puede confiar ciegamente en Marcelo.

Vuelve a colocar todo en su sitio. Y tratando de que no se le note su emoción, sale de su despacho, y va en busca de Marcelo.

Por el pasillo se encuentra a Eva que va a visitar al juez, ella la ve venir y no hace ni un gesto, hasta que Eva le da los buenos días. Ella le contesta con simpatía, no deja traslucir lo que siente.
Se dice interiormente, como puede reaccionar así, pero lo hace con un aplomo que ella misma se asombra.

-¿Que tal esta el Sr. Torner esta mañana?.

Detrás de sus gafas la observa con atención. Ahora sus expresiones las ve con claridad, y ya no ve la chica desenfadada que creía que era. Ahora ve una mujer, con un propósito a conseguir, la ve calculadora y sus ojos la miran con frialdad, aunque sus palabras, no lo indiquen.

-Hola Valeria, bueno, creemos que está mejor, aunque aun no puede hablar, supongo que saldrá a almorzar con todos, esta más animado.
¿Saldrás al jardín?- Hace un día estupendo para pasear.

-Lo siento, ahora me es imposible, tengo unas gestiones que estos días he dejado aparcadas y ahora son urgentes después a ver si puedo salir un rato, si como dices hace tan buen día.

Sale en busca de Marcelo, no lo ve y pregunta a María si lo ha visto.

-Si, está en la sala del transformador, le dije que últimamente se va la luz y está tratando de encontrar la avería. - ¿quieres que le llame?-

Valeria le contesta rápida: -No, no hace falta, gracias iré dando una vuelta.

Camina con cuidado, como cuando no veía, si alguien la observa no notaria nada anormal en ella, va bordeando la casa hasta llegar a un cobertizo, oye dentro ruido de herramientas y le llama. – ¿ Marcelo, estas ahí? – Soy Valeria.

-Si, estoy aquí- ¿Desea algo Valeria?- Sale Marcelo de la caseta, y siente que le da un vuelco el corazón, no entiende porque la altera hasta ese punto.

Con disimulo mira alrededor y ve que no hay nadie a la vista.

-Marcelo tengo algo importante que hablar contigo. Donde podemos hablar sin que nadie nos vea, ni oiga lo que te voy a decir.

-Aquí mismo, en esta parte de la casa no viene nadie. Y si lo hace, le veré acercarse.

-Marcelo, no se como empezar, aunque estoy segura que formas parte de esta historia, y sabrás más que yo. Quiero que me escuches, y no me interrumpas hasta que termine.

-Desde que llegue hace dos años, he sentido y vividos cosas extrañas y que no tenían ninguna explicación para mí, hasta ahora. – Mira a Marcelo y encuentra en su mirada un cariño que la envuelve y la invita a continuar.

-Con la llegada de estos huéspedes, los acontecimientos se han precipitado y ahora tengo tanta información dentro de mi cabeza que necesito hablarlo con alguien, y sé de buena mano que puedo confiar plenamente en ti.

-Estoy segura que fuiste más que un amigo para mi tía Carlota, lo se desde que hoy leí la carta que tu le ayudaste a escribir.

-En este momento retira las gafas de sus ojos. Y él puede contemplar una vida en ellos que antes no tenía, unos ojos que lo miran con amor sin que ella lo pueda disimular, pues es inocente en estas materias.

-La cara de Marcelo es un poema, esta asombrado.
Pero la deja hablar tal como le ha pedido.

-Ya sé que te he sorprendido, pero ayer ocurrieron cosas extrañas en el bosque, y en mi cabeza aparecieron escenas que tenia olvidadas y que me hacían cerrar los ojos, para no verlas. Por fin lo veo todo claro y créeme, si no he dicho nada es porque mi instinto me lo dice. Tampoco lo sabe María, ella no podría ocultarlo con todo el cariño que me tiene.

Valeria mira a Marcelo, y las lágrimas y la emoción tanto tiempo retenidas estallan al sentir que él la coge entre sus brazos y le besa la cara y el pelo con delicadeza y respeto, que hace que ella de rienda suelta a sus sentimientos.

Se quedan abrazados, pues a veces el silencio dice más que las palabras, y cuando Valeria parece que se va tranquilizando, le va contando todo lo que ha descubierto y lo que paso en el bosque y en la biblioteca. La escucha muy atento, y Valeria sabe que nunca más estará sola frente a sus miedos, que siempre tendrá esa mano que la cogerá con fuerza en los momentos que ella necesite.

Cuando acaba de hablar, él toma la palabra y como siempre había sospechado Valeria, se crece, y deja salir al verdadero Marcelo. Los dos de una o otra forma han fingido ser otra persona diferente a como son en realidad. Las circunstancias que han vivido tampoco han sido normales. Ahora se sinceran uno con el otro, y ella espera con ansiedad que él le cuente lo que sabe.

-Valeria, ante todo decirte, que no sabes hasta que punto me alegro de tu recuperación, es lo más importante y maravilloso que podía pasar. Entiendo y haces bien en ocultar que has recobrado la vista. En las circunstancias que estamos como tu bien dices, es lo más prudente.
Estoy muy orgulloso de que hayas reaccionado así, has sido muy inteligente. Hemos de ser cautos para poder desenmascararlos.

-Ahora tengo que explicar las causas por las que me he visto involucrado en esta historia. Es un poco largo de contar pero veras que todo encaja en lo que me has contado.

-Cuando ocurrió, ahora podemos hablar claramente de asesinato no de accidente, fui yo quien te cogió y te oculte de esos dos individuos, pero no pude evitar lo que le hicieron a tus padres. – Valeria lo mira y le viene a la memoria esos brazos que la cogen y la sacan de las llamas.

-Marcelo continua-

-No es casualidad el que estuviera cerca de la casa, yo tenia unos catorce años, y aquel día le lleve una carta de la priora del convento a tu madre.

-No sé el contenido, pero ahora deduzco que sería para poner en contacto a las dos hermanas, o averiguar él porque alguien las había separado.

- Así lo hice y mientras me entretenía mirando los alrededores vi que la casa donde había estado hacia pocos minutos estaba ardiendo, al llegar corriendo a intentar socorrer a la gente que vivía allí vi que una niña caía desde lo alto del primer piso, tan cerca del fuego que el camisón que llevaba prendió y lo tuve que apagar con las manos. Al coger la niña en brazos para apartarla de las llamas y el humo, vi dos individuos que salían de la casa a toda prisa, las caras de los dos no las olvidaré nunca, pero yo trate que no te vieran, pues supuse que no les interesaba dejar testigos.

-Pasaron los años, y no supe nada de ti, hasta que un día tu tía me llamó para que le ayudara a escribir la carta que has leído. Yo era el hombre de confianza de tu tía, yo la quería mucho y ella también a mí. Pero los dos estábamos convencidos que más tarde o más temprano estos dos indeseables irían a por ti.

-Por indicación de tu tía Carlota, te he estado cuidando y vigilando desde que llegaste, pero siempre en segundo plano, no podía saber cuando volverían estos individuos y me tenía que mantener a cierta distancia de la casa y de ti. Bernarda y Tomás no son mis padres verdaderos, me instalé en su casa para estar cerca de aquí, ellos me consideran como un hijo no muy espabilado, pero ha valido la pena estos años de falsas apariencias para llegar a este punto. Cuando los vi llegar los reconocí enseguida, y desde aquel día me he convertido en su sombra. No sé lo que buscan, pero si han llegado hasta el crimen, no tendrán escrúpulos de ir hasta el final.

Valeria tiene algo en la cabeza que le ronda desde que empezó a hablar.

-Dime una cosa, ¿ fuiste tú quien entró en la casa una noche de tormenta y me rozo con su ropa en el pasillo del corredor?.

-Si, fue el día que escondí la carta de tu tía Carlota en tu despacho detrás del cuadro de tu madre. Esta carta estaba en la biblioteca, entre medio de uno de los libros, pero al saber que venían entre los huéspedes un profesor y un juez dos hombres de una edad que debían tener los asesinos, un presentimiento me hizo esconderla entre tus cosas más particulares, y pensé que en tu despacho no entra nadie mas que tu y María.

La mira con una sonrisa de picardía.

-¿ Como has podido adivinarlo?- Vas muy rápida en las conclusiones.
Marcelo, lo dice con admiración, esta lleno de amor para con ella, y se le nota al mirarla.

-No, no es eso, es porque me ha venido a la memoria, el olor que en aquel momento no reconocí, pero ahora al abrazarte ese olor a hierba fresca, me ha venido a la memoria aquel día, yo sabia que localizaría ese olor. Me alegro que seas tu.

Valeria mira a Marcelo y los dos como si fuera lo único que en este momento les importara, se funden en un abrazo, lo necesitan los dos, ella porque lo ha deseado desde el principio y él porque lo ha estado esperando desde que la conoció. Ha sido una espera muy larga y ahora les toca la recompensa.

Marcelo es el que prudentemente, no sin pesar, la aparta y mirándola fijamente le dice:

-Valeria escúchame atentamente, tendremos tiempo para nosotros, pero ahora lo más urgente es ser discretos para poderlos desenmascarar. Hemos de estar muy atentos.

-De acuerdo no te preocupes seré prudente, ahora que sé que estas conmigo, estoy mas fuerte y segura. No les tengo miedo, además sé que a parte de ti hay alguien más que me protege, no me preguntes porque estoy tan segura, pero estoy convencida de lo que digo.

-Me voy, no vayan a sospechar, tengo que hablar con el juez para que me dé una explicación, si es que ya puede hablar.

Se dan un ligero beso, Valeria se coloca las gafas y sale tanteando las paredes, no ve a nadie cerca, pero pueden estar mil ojos observándola de lejos, y no se puede arriesgar.

El sol le da en la cara, es tan feliz, lo ve todo tan bonito, esta deseando acabar con esta historia para poder disfrutar de todo lo que le rodea, y ahora con más anhelo, pues tiene a Marcelo que esta segura que la adora.

Entra en la casa, y pregunta a la chica si el Juez se ha levantado, le dice que sí, pero ha ido al salón, después de desayunar. En este momento esta solo.
Los demás han salido a dar una vuelta.

Valeria se alegra, quiere encontrarlo solo para ver como reacciona ahora que lo puede ver.

Entra en el salón, pero entra tanteando para poder sentarse en un sillón frente al fuego. No da a entender que sabe que él esta ahí. Con disimulo lo mira y ve que la está observando con ojos de recelo.

El hace un ruido para avisarle que esta ahí.
Valeria pega un respingo, y pregunta si hay alguien.

El juez no puede articular palabra, pero en ese momento entra Dani.

-Hola Valeria, lo hemos dejado solo un momento, está aquí el juez, aun tiene dificultad para hablar.

-Ah no sabia que hubiera alguien, ¿ como esta Sr. Torner ? - Dani, le podemos dar una libreta para que pueda escribir si desea alguna cosa. En la mesa de juegos tienes papel y bolígrafo.

Dani le da al juez el bloc y el bolígrafo, y empieza a escribir, cuando termina le alarga la nota a Dani y le hace señas que se la lea a Valeria. –

-Valeria le voy a leer lo que ha escrito para Vd.

Ella afirma con la cabeza y espera que Dani empiece a leer. Mira al juez de reojo, y ve que esta tremendamente débil, como si alguien le hubiera absorbido toda la energía.

“ – Valeria, siento mucho mi inadecuado comportamiento, pero fue un impulso que no pude dominar.
Lo estoy pagando caro, pues aparte de las consecuencias, tuve una experiencia horrible que aun no me lo puedo explicar.
En esta casa y en el bosque me han sucedido unos fenómenos extraños, que siendo yo un hombre de carrera y me considero muy sensato, no tengo ninguna explicación.
Será debido a lo que me sucedió en el bosque que me ha perturbado, pero yo estoy seguro de lo que vi.
Espero sepa perdonarme.



Valeria haciendo un esfuerzo logra contenerse para no soltar lo que sabe, le contesta muy amable:

-No se preocupe Sr. Torner, pero no entiendo lo que dice que vio, aunque no se angustie, ya lo explicara cuando pueda hablar. Hoy vendrá a verle el doctor, ud. le puede escribir lo que le pasa y él decidirá lo que tiene que hacer. Descanse y vera que las cosas no son tan complicadas. El tiempo lo soluciona todo.

Hace este último comentario para ver su reacción, y lo que ve es que baja la cabeza, el juez no tiene la conciencia muy tranquila.

Valeria cada vez está más segura, los deja en el salón. Y se va directamente a su despacho.

Entra y de un cajón de su mesa que tiene cerrado con llave saca la caja que contenía la carta de su tía. Ella no sabe porque pero esta caja la tiene intrigada desde que la saco de su escondrijo. Es muy especial, se dice, era lo único que su tía llevaba al llegar al convento.

La mira, y se fija en un detalle, el camafeo que adorna la tapa, tiene una pequeña muesca en un lado. Ella coge la punta del abrecartas y lo introduce dentro del hueco. Al momento se oye un crac, y se abre un compartimiento secreto en el zócalo de la caja.

Ella extrae con todo cuidado un pergamino antiguo, esta muy bien conservado. Está nerviosa. ¿Será este papel el causante de todos los males? –

Ella lo extiende con todo cuidado, es un titulo nobiliario. No es una experta en nobleza, pero este papel y no puede creer lo que está leyendo, por descendencia este documento da por derecho hereditario una comarca de La Aquitania cerca del centro de Francia. Detalla unas propiedades con viñedos y un castillo que por lo que se ve son extensas y fructíferas.

Está segura que es esta propiedad la que ha llevado al crimen a estos dos desalmados. Pero hay otra duda, quienes son, que tienen que ver con ella, porque avasallaron a sus padres hasta matarlos.

Pero se da cuenta que esta a punto de llegar al final de la historia, solo una cosa esta fuera de su entendimiento. Quien es la sombra que siempre vigila, quien está en su habitación, no la ve pero la ha presentido siempre. Es verdad que ha ella no le ha causado ninguna incomodidad, pues aunque se ha sabido siempre vigilada, nunca se ha sentido amenazada, al contrario, y ahora más se sabe protegida, por quien, eso no lo sabe.

Solo piensa que mañana cumplirá los 21 años, y creé que con la mayoría de edad esos papeles cobraran importancia. Esto toma un cariz, que no le gusta nada, los acontecimientos, si los motivos son los que ella cree, van a ir rápidos, pues según esta pensando que van a ir por ella antes de que cumpla la mayoría de edad. Tiene que estar atenta, de todas maneras no está segura, son cavilaciones que deduce de todo lo que ahora sabe.



Guarda estos papeles en la caja y vuelve a cerrar el cajón, pero la llave del escritorio se la guarda en el bolsillo, ya no se fía de nadie, ya entraron una vez y lo pueden volver a intentar. Cierra con llave la puerta de su despacho. Le tiene que explicar a Marcelo lo que ha encontrado, pero ahora no le interesa que la vean hablar con él. Tiene que guardar las distancias.

En el comedor el servicio esta preparando la mesa para el almuerzo, ella piensa en el poco apetito que tiene, todo esto es demasiado fuerte para ella, siempre a sido una mujer muy sencilla, no ha necesitado grandes cosas para vivir, y piensa que todo lo daría por tener al lado a sus padres, y si por estas tierras esta gente perversa es capaz de matar o hacer daño, se merecen los sobresaltos que les han ocurrido, que aunque sean alucinaciones, estoy segura que algo les inquieta. Yo creo en eso porque lo presiento, y cada vez más estoy convencida que algo o alguien esta velando por mí.

Llega Marcelo, la saluda y le hace un guiño evitando que María lo advierta, ella le sonríe y disimula. Como disfruta con la situación, le ha cambiado la vida en cuestión de horas. Casi no se lo puede creer, esta viviendo un sueño, que ganas tiene que todo se acabe y se pueda mostrar tal y como es en realidad.

Con desgana sale de la cocina y va a reunirse con los demás como lo ha hecho cada día, Tiene que estar en contacto con ellos para poder averiguar que es lo que se proponen.

Entra en la sala de música, y como siempre se dirige a su butaca, todos la saludan.

- ¿Han comido bien?- Todos le contestan que la comida ha sido magnifica. Todos menos el juez que ve como la mira con unos ojos de odio que no puede disimular. Ella aparta la mirada, esta segura que es el que dirige el grupo. Se nota agobiado, no esta tranquilo, ella presiente que esta noche va a ir a por ella, está como un animal a punto de lanzarse sobre su presa. Ella lo puede ver con sus ojos amparados tras los cristales oscuros de sus gafas. No la deja de mirar. La duda está en si los demás están confabulados con él. Ante la duda los observa a todos.

Tiene esta ventaja que puede observar sin que lo sepan. Eva está intranquila no para de un lado a otro de la sala, Dani esta ojeando una revista, pero no deja de mirar a Valeria, esta serio. El profesor trata de hacer que el silencio no este tan denso, pero falla en su intento, nadie tiene ganas de hablar. El final se acerca, pronto la verdad saldrá y ella espera estar preparada, se lo debe a sus padres.

De pronto el profesor dirigiéndose a Valeria le dice:

-¿Que le parece si esta tarde para que el juez salga un poco de la casa, vayamos a dar una vuelta por los alrededores?

Ella no quiere demostrar que les tiene miedo y al momento responde:

-Ah por mi perfecto, creo que hace buen tiempo y le irá bien salir de la casa. Voy a por mi chal, y cuando quieran salimos.

Va hacia las habitaciones, y cuando pasa por el distribuidor se para de golpe pues nota que no esta uno de los cuchillos antiguos que decoraban la mesa. Tiene un estremecimiento. Alguién lo ha cogido, y supone que para nada bueno. Espera que Marcelo no le quite la vista de encima, estos van a por todas, ahora la vigilan y no puede ir a avisarle.

Entra en su habitación, y mira si puede coger algo que le ayude a defenderse por si la atacan. Esto es demencial, igual todo es cosa de su imaginación, lo que esta segura es que esconden algo, y que fueron ellos los que causaron la muerte de sus padres.

Encuentra un abrecartas pequeño muy fino, lo podrá esconder en el bolsillo. Se encuentra más segura teniendo algo para defenderse. Sale de su habitación y se da de bruces con Eva, pega un grito, pero Eva le dice que calle y le hace entrar en su habitación. Valeria disimula muy bien que no conoce la habitación y que no sabe la distribución de los muebles. Mira la cara de Eva que parece muy angustiada.

Le pregunta- ¿Qué es lo que pasa Eva, que tienes?.

- Tengo que explicarte algo, ya no puedo ocultarte lo que pasa. Siéntate aquí, lo haré rápido no sea que me echen en falta.

-Valeria no se como empezar, pero te tengo que decir que corres peligro. Les he oído hablar y no puedo ocultarte que tienen malas intenciones para contigo.

Valeria hace la sorprendida, hace ver que no sabe de lo que esta hablando, hace bien su papel, aunque de verdad Eva la ha dejado sin palabras. Duda si esta con ellos, y se ha arrepentido, o ha sido engañada para venir aquí.

La tranquiliza y le hace que se explique.

-Mira Valeria te he cogido cariño, y no puedo permitir que te hagan daño. Los dos el juez y el profesor han venido aquí a quitarte una herencia que según dicen es de ellos. Están locos, Dani y yo hemos sido engañados, pues nos dijeron que teníamos que encontrar un tesoro que había escondido y que ellos sabían donde se encontraba. Hablaban que esta noche lo harían, no sé lo que piensan hacer. Valeria tienes que creerme, es la verdad. Parece una novela pero corres peligro. Están aquí y sin tu saberlo te controlan y no te dejaran huir, aquí estas perdida si no colaboras. Yo estoy contigo pero no tenemos a quien recurrir, los criados son compinches pagados por ellos. Solo tienes la cocinera y ese chico que no creo que te sirva de mucha ayuda. Estas en un sitio muy apartado, y nadie vendrá a ayudarnos.

Valeria esta seria, no la mira directamente, no va a decir que ve, no se fía, hace ver que esta aturdida. Se pone de pie, como no sabiendo que hacer. Eva la mira y no pone en duda que Valeria se ha alterado con la noticia.

-Valeria tengamos calma, creo que es mejor hablar directamente con ellos, y que digan lo que quieren, y antes de poner en riesgo tu vida yo les daría lo que pidieran. ¿Tu sabes algo de todo esto?. ¿ Sabes donde se encuentra el documento que están buscando?. Si se lo damos igual se marchan y no les vuelves a ver más.

Valeria se extraña que insista tanto en que les dé lo que quieren, sospecha que esta implicada también.
Y le responde:

-Estoy asustada, no podía sospechar que unos hombres cultos fueran unos maleantes. ¿ Tienes idea quienes son y porque quieren ese papel? - yo no tengo idea de que me hablas y no se donde buscar ese documento o tesoro. Yo solo tengo esta casa que me dejo mi tía y nada más.

Hace ver que esta desesperada, que esta perdida, que esta sola frente al peligro. Pero por dentro esta segura ahora ve las cartas boca arriba. Y las ve claras, y también sabe que Eva esta metida en esta encerrona.

-Les escuche una noche en el jardín que hablaban de su abuelo que le quitó la herencia a su padre por una falta que cometió, y les hizo jurar que ellos se encargarían de recuperar lo que le pertenecía. –


Eva le habla en voz baja como si no quisiera que nadie la viera contar lo que sabe.

-Creo que lo mejor es hablar con ellos, pueden ser peligrosos si no les das lo que quieren. Han venido a buscarlo y no se irán sin él. Trata de pensar en donde puede estar, te va la vida en ello.
-Si quieres puedo ayudarte a buscar, dime donde crees que se encuentra y yo lo haré por ti.

Valeria finge estar perturbada y no sabiendo que hacer, cuando de repente hace como si le viniera una idea a la cabeza.

-Yo si tuviera que esconder algo lo haría en la biblioteca, no sé si puede estar allí, pero es un lugar para esconder papeles, ¿no te parece?.

Eva afirma que es buena idea mirar allí.

-Además es el único sitio que esta por organizar, yo no puedo como ya sabes, o sea que lo tendrás que hacer tú. Podemos ir esta noche cuando todos duerman y así lo buscaremos más tranquilas. Te agradezco tu ayuda, no sé lo que hubiera hecho sin tí.

-Valeria alarga los brazos para buscar a Eva, sin mirarla. Eva no ha sospechado ni un momento de Valeria, está convencida que confía en ella.

Eva la abraza, y lanza una mirada de triunfo, esta convencida que la tiene en sus manos.

Salen de la habitación, y Eva según dice para no levantar sospechas se va a reunir con los demás.

Cuando queda sola, respira hondo y como siempre a tientas se dirige a su despacho y una vez cierra la puerta se derrumba, como le pueden pasar a ellas tantas cosas increíbles, tiene que llegar hasta el final para poder empezar de nuevo una vida de normalidad que espera mirar al futuro sin llevar consigo este equipaje que es un lastre. Pero lo va a soltar, ha de ser valiente tiene que tener el coraje de enfrentarse a estos asesinos y vengar la muerte de sus padres.

-Voy a escribir una nota explicando a Marcelo lo que ha pasado, y que están todos implicados, y también según Eva los dos del servicio.

Una vez escrito lo va doblando para que quede pequeño y no se note en su bolsillo y sale de su despacho.

Pasa por el ofiice y allí está Marcelo colocando unas cajas, mira que no este nadie cerca y corre hacia él, se abrazan y aprovecha para darle la nota. Se separan y hablando normal, le dice que si ve a Maria le diga que ha salido a dar una vuelta con los huéspedes. El solo la mira y ella ve que le sale el amor por los ojos, ya no falta mucho para que puedan estar juntos sin esconderse. Mañana habrá acabado todo. Sale, y en la puerta se supone que escuchando, se encuentra con Dani.

- Valeria soy yo,Dani te vengo a buscar. ¿ Estas preparada?.

- Si lo estoy, podemos salir cuando queráis.

El la coge del brazo y salen al exterior, allí se encuentran todos. Ella ve como la miran, ya no parecen al observarlos el grupo alegre y desenfadado que llegó, ahora parecen lobos a punto de devorarla.

Es media tarde. Hace humedad y parece que la niebla ha empezado por el bosque, este apenas se ve y parece que avanza hacia la casa. Valeria la percibe, pero no la asusta, mas miedo le dan estos sujetos.

El juez no pronuncia ni una palabra, pero el profesor no calla, parece nervioso, habla de cosas sin importancia para llenar el silencio.

Ella palpa la tensión pero disimula, agarrada del brazo de Dani, Eva se mantiene distante.

-¿ Eva podías coger alguna flor para el jarrón del salón ? -Quiere que el trato de las dos sea normal.

-Como no, me encantara hacerlo. – Le contesta Eva con tono alegre.

-Ojala lo pudiera hacer yo, pero este placer me esta negado.

-Dani la abraza y le dice: - Estoy convencido que algún día lo podrás hacer.

Ella sonríe triste, pero por dentro esta eufórica, ahora lo podría hacer, no los necesita, no los quiere en su vida, está deseando perderlos de vista.

La niebla va avanzando, se prepara una noche oscura, todo parece que se confabula para tener un decorado misterioso.

Ella acostumbrada a la oscuridad no le importe, hasta incluso le beneficia, se siente como un gato al acecho con todos sus sentidos en alerta. Además tiene quien le protege.

La cena transcurre con normalidad. María ajena a lo que esta sucediendo, la última noche ha querido que fuera excepcional.

Cuando pasan al salón, Eva le dice al oído que la pasará a buscar sobre las once. Todos estarán en sus habitaciones y podrán ir a la biblioteca sin levantar sospechas.

Valeria asiente, no entiende como se aguanta de gritarle que sabe que esta con ellos, pero hace un esfuerzo y calla.

Todos se retiran y Valeria se despide de María y se va a su habitación. No ha visto a Marcelo y ha procurado no nombrarlo. Aunque no lo ve sabe que él esta protegiéndola.

Entra y cierra la puerta, palpa en el bolsillo el abrecartas, podrá defenderse. Mira el cuadro de su madre y le habla con toda emoción.

-Mamá, yo os voy a vengar por lo que os hicieron, van a pagar caro la vida que os quitaron y por la falta que he tenido de unos padres.

Se sobresalta al escuchar unos golpecitos en la puerta. Pregunta quien es. Y Eva con un hilo de voz le contesta:

-Soy yo, ¿Estas lista?- Se abre la puerta, y Valeria sale al pasillo. Eva le coge del brazo y juntas se dirigen a la puerta de entrada.

El exterior es fantasmal, la niebla invade el jardín, pero Valeria con prudencia se dirige hacia el torreón, de algo le vale el no tener vista tantos años. En la oscuridad se mueve sin problemas en lugares conocidos.

Llegan frente al edificio, Valeria saca la llave, Eva lleva una linterna, prefiere no encender la luz, para no alarmar a nadie. Suben la escalera y llegan al piso, allí una fila de estanterías llenas de libros dejan a Valeria asombrada, pero ni un comentario sale de su boca, sigue haciendo su papel de invidente.

Eva enciende unas velas que encuentran en la mesa, y el efecto que hace la niebla en la ventana y el resplandor de las velas forman unas sombras en la sala que parecen espectros danzando.

-Valeria, yo voy a ir mirando empezando por la derecha, y si veo algo ya te lo diré.

-Siento no poder ayudar... – Interrumpe lo que iba a decir, un ruido en la puerta de entrada y unos pasos que suben la escalera la dejan sin habla.

Ella esta frente a la mesa al lado de las velas, ve que la linterna también se encuentra cerca.

En ese momento los tres han subido y se encuentran frente a ella. Calla, no quiere ni demostrar temor ni que los esta viendo.

-¿ Eva, ha subido alguien verdad?- ¿ Quién es?

En este momento la voz de Andrés resuena en la sala con una voz amenazadora.

-Somos nosotros Valeria, no queremos problemas, pero tenemos que encontrar un documento que nos pertenece. Y cuanto antes acabemos mejor para todos.

Valeria hace ver que esta sorprendida y que no entiende lo que le dice.

-Que pasa, no entiendo nada. ¿ Que es lo que quereis ? ¿ Quien sois? ¿ Que tenéis que ver conmigo ?- No comprendo vuestra actitud.

Ve que la están acorralando, ella a través de sus gafas observa la situación. Dani y Eva se mantienen un poco apartados de la escena.

El juez y el profesor avanzan hacia ella, los dos tienen una apariencia que no se parece a los dos hombres honestos de los días anteriores. Tienen el semblante de dos personas desquiciadas, están fuera de sí, ella presiente la misma situación que tuvieron sus padres. Y eso la impulsa a hacer una maniobra arriesgada.

En un instante tiene apagadas las velas y en sus manos la linterna. Y corriendo como un gamo pasa en medio de los dos, y baja las escaleras como una exalación. Los deja en completa oscuridad.

Fuera la esta esperando Marcelo, que estaba a punto de subir sí oía cualquier tono de amenaza.

Marcelo le dice que ha sacado los plomos de la luz y cierra por fuera la puerta del torreón.

Los dos se abrazan, ha pasado el peligro. Van a estar ahí hasta que la policía se encargue de ellos.

Dentro otra escena se está desarrollando.

Quedan todos tan sorprendidos de la reacción de Valeria que no han podido retenerla. Como es posible en una persona que no ve, salir de esta manera corriendo. No se lo explican.

La oscuridad es total para ellos, no hay ni una sola luz que los alumbre, ni las luces del jardín, pues la niebla es tan espesa que no deja pasar la luz.

Con la experiencia que han tenido todos cada uno por su lado no están tranquilos, tienen un presentimiento de algo terrible, de algo irreal.

Y tienen razón algo que no es humano ha salido del convento, y se dirige como si fuera un viento helado hacia el torreón, es como un velo negro cruzando el bosque.

Dentro del torreón, están atemorizados, Eva y Dani, quieren salir, ellos no pensaban que esto sería un acoso para esta chica, también porque le han cogido simpatía, ellos venían a ayudar a encontrar un tesoro, o algo por el estilo, se lo pusieron muy fácil, pero esto se complica. Y ellos no tienen nada que ver en temas de herencias.

Mientras Valeria y Marcelo han llamado a la policía, quieren que estén presentes cuando salgan de la biblioteca y hacerles confesar todo lo que han hecho.

En el torreón mientras Dani y Eva tratan de bajar la escalera a oscuras, los dos hombres, se quedan como petrificados, viendo como en las estanterías aparecen llamas que van rozando los libros y empiezan a arder, ellos inmóviles están como en estado de shock, unas siluetas con velos negros tapan la bajada de la escalera impidiéndoles la salida. Con los ojos abiertos no dan crédito a lo que ven, recuerdan aquella noche en casa de valeria, rodeados de fuego.

Intentan apagarlo tirando al suelo los libros, pero otros puntos de fuego se van encendiendo, no pueden, se ven impotentes, el juez mira a su alrededor desesperado trata de bajar la escalera, pero sus piernas no le obedecen, el profesor trata de hacer lo mismo pero la sombra tapa la bajada de la escalera, es como si chocara con un muro de piedra, están encerrados.

Dani y Eva, salen al exterior, Marcelo ha abierto el portalón, salen los dos y se topan con Valeria. La miran avergonzados, ella los mira directamente, y exclama:

-Ya no hay por que fingir más, vamos a poner todas las cartas sobre la mesa. ¿ Dónde están el profesor y el juez? .

Se dirige a la puerta de la biblioteca. Dani y Eva se miran incrédulos, la ven resuelta y muy segura andando, de pronto se vuelve y los mira a los ojos.

-Si veo, y he visto cosas que me horrorizan. Donde están esos hombres. Necesito hablar con ellos.

-Eva balbuceante le contesta:

-Están arriba y no sé que les pasa, pero no pueden bajar.

Ahora es Dani que mirando a Valeria asombrado le dice:

-Pero Valeria nos estas viendo. ¿ Has fingido estar ciega?.

Valeria, se acerca a Marcelo que la coge por los hombros, y con voz segura les explica muy escuetamente.

-No os he mentido, he estado quince años sin visión, pero afortunadamente la vista me ha venido justo a tiempo de ver que no se puede confiar en las personas sin antes saber quienes son.

-Tranquila cariño, ya habrá tiempo de explicaciones. Vamos a ver que les pasa a los dos personajes que tenemos arriba. –Marcelo, lo dice con una voz de autoridad que Valeria le encanta.

Mientras en la biblioteca los dos hombres siguen luchando con las llamas imaginarias. Las sombras los acorralan hacia un lado de la sala, justo en la escalera, los miran con los ojos abiertos, sin vida, es una visión que los deja sin respiración, son incapaces de articular una palabra. El juez aterrorizado se agarra al profesor, este a su vez trata de escapar a lo que cree son las garras del fantasma, y los dos caen por las escaleras rodando.

En aquel momento entran Valeria Marcelo y los dos jóvenes, y los ven cayendo por las escaleras abrazados, como si estuvieran peleándose. Solo un grito sale de la boca de Andrés :

“ Es nuestro castigo”

Quedan tendidos en el suelo de la entrada como si fueran muñecos rotos.

En la lejanía se oyen sirenas de la policía, pronto estarán aquí. Todo se abra terminado por fin.


Llega María al escuchar el coche de la policía. Se asusta al ver todo lo que pasa, pero Valeria la tranquiliza. Todo estará pronto explicado.

¿Todo?. Hay muchas cosas que Valeria sabe que no tienen explicación, por lo menos para los demás.

El doctor vendrá enseguida, la ambulancia también, pero no creen que puedan hacer nada mas que certificar la muerte de los dos hombres. Se han desnucado.

En la biblioteca todo queda en silencio y en orden, como si no hubiera pasado nada, solo unos libros en el suelo como indicio de que hubo una pelea.

Si alguien se hubiera asomado a la ventana hubiera visto una sombra alargada en dirección al bosque que se llevaba la niebla con ella.

V.2007

5 comentarios:

Adamami dijo...

Porque como eres mi hermana y porque eres tambien mi mejor amiga y porque me sale del alma, te doy el premio del "abrazo apretao" para que lo pongas en tu blog y que cada vez que lo veas te acuerdes de mi....

Un bisous de Marie

maitema dijo...

Hola,lo he leido de un tirón, me ha gustado mucho;¿como puedes tener tanta imaginación?.
Sigue así de creativa,espero la próxima. Besos
Maitema

adivina dijo...

Gracias por los comentarios, me animais a seguir. Os dare la paliza os aviso esta otro en camino......

Elfa dijo...

me ha encantado el relato soy tu fan numero uno estoy ya esperando el siguiente jejjejeje ENHORABUENA

joana dijo...

Mi niña cuando lo lei en el chef me encanto tu historia, creo que se te da muy bien esto de escribir, sigue en ello.
Besos Joana


FELIZ AÑO 2009